Desde el Centro de Estudios e Investigaciones Oroja iniciamos una nueva serie de publicaciones que lleva como título Estampas de La Gomera vaciada, la cual toma el testigo de Territorio gomero, presentada el pasado año durante el confinamiento.

Con esta nueva serie pretendemos dar a conocer la situación en la que se encuentran actualmente algunas zonas de la isla que antaño fueron espacios muy dinámicos desde el punto de vista económico y/o social, pero hoy completamente abandonadas. Su decadencia responde, entre otras causas, a los cambios operados en la economía canaria a partir de la década de 1960, con el paso de un modelo agrario a otro terciarizado y el consiguiente abandono del campo y concentración económica y demográfica en las localidades costeras del Sur al calor del negocio turístico e inmobiliario. En nuestra isla este proceso tuvo sus particularidades, afectándole de la manera más dramática. Junto al proceso emigratorio a Venezuela o Tenerife, el nuevo escenario preparado empujó al campesinado isleño (minifundistas y medianeros) a abandonar su «cachito de tierra» para ir a trabajar al sector de la construcción o la hostelería en la costa. Las zonas rurales de la isla se estancaron súbitamente, el campo ya no tenía nada que ofrecer, y «se fueron con lo puesto». Una visita por cualquiera de los caseríos tradicionales nos confirma este hecho.

Al abandono le prosiguió la protección ambiental derivada de la declaración de los espacios naturales protegidos, primero, y de la fiebre planificadora de finales de los 90 y comienzos del nuevo milenio, después; un sinfín de figuras de protección y planificación urbanística y territorial que cubrieron de tierra el ataúd de los espacios rurales de la isla, al tiempo que proponían verdaderos dislates urbanísticos tanto en el litoral como en el interior. ¿Se acuerdan del futuro de prosperidad ideado en los diferentes planes generales municipales, en el Plan Territorial Especial de Turismo de La Gomera o en el Plan Insular de Ordenación? Puertos deportivos, urbanizaciones y miles camas turísticas por doquier, campos de golf en lugares insospechados como en Montaña del Cepo. etc. Hasta un «abnegado» e ilustre alcalde presentó a su municipio como candidato a acoger ¡la construcción de una cárcel! En manos de eminentes figuras estábamos, ¡y estamos!, pues, la situación socioeconómica de la isla ha ido a peor, a tenor de los análisis que hemos hecho en otros artículos (https://www.gomeranoticias.com/2021/02/27/la-gomera-la-isla-mas-pobre-de-canarias/).

Durante décadas no se ha logrado revertir la situación de decadencia de las zonas rurales de La Gomera, y mucho nos tememos que seguirán así por largo tiempo. Sus habitantes lo saben, por eso, se siguen marchando. El turismo no ha conseguido mejorar esa realidad y, en todo caso, lo que ha hecho es profundizar su agonía. La agricultura, la ganadería y la pesca se han mantenido de manera testimonial, a la vez que la isla se ha hecho más dependiente de la importación de productos foráneos, para que luego tengamos la cesta de la compra más cara de Canarias. Extensas zonas que antaño fueron importantes lugares de producción agraria hoy son completamente improductivas, y las inversiones que se hacen en ellas no van orientadas hacia una revitalización productiva de las mismas, sino a justificar ingentes gastos de dinero público en proyectos insustanciales que no aportan nada, o casi nada, al desarrollo de La Gomera y su planificación estratégica a medio-largo plazo. Parches y remaches en un camino hacia ninguna parte encajados en los famosos planes de empleo público, meros instrumentos caciquiles centrados en el despilfarro a fondo perdido de dinero público y orientados a mantener la paz social, el statu quo político en la isla y a aparentar que se «hace algo». «Pan para hoy y hambre para mañana», si no, al tiempo.

A día de hoy, casi todo lo que ponemos en nuestra mesa entra vía importación, mientras miles de hectáreas se resecan al sol ante la mirada indiferente de sus nuevos usuarios: los enérgicos senderistas que las recorren diariamente. Camino vamos de convertirnos en una Haití, pues, ya tenemos hasta nuestros Duvalier. ¡Ojalá estemos equivocados! Pero……

Anoche mientras dormía

en mi lecho descansando

soñé que estaba llegando

al Plan de la Gañanía.

Teguerguenche lo veía

muy cerca del Adivino

y son cosas del destino

que hay que luchar y vencer,

que Gerián se volvió a ver

con sus dieciséis vecinos.

José Márquez, de Gerián.

Soñando desde Venezuela con ver su pueblo vivo otra vez.

Centro de Estudios e Investigaciones Oroja (CEIO).

Artículos anteriores de CEIO:

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Divulgación de la serie «Territorio gomero» en Gomeranoticias

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