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El Gobierno analizará en La Gomera técnicas innovadoras para eliminar el rabo de gato

La lucha contra la expansión del rabo de gato, una especie invasora que está colonizando nuevos espacios y desplazando a especies endémicas, será el principal reto de la nueva edición de Rutas 2030. Esta iniciativa impulsada por el Gobierno de Canarias, a través de Islas Responsables Lab (IRLab) y la Asociación de Startups de Canarias (EMERGE), apuesta por conectar los sectores tradicionales con la ciencia, la innovación y el desarrollo tecnológico. Con dos objetivo prioritarios: evitar pérdida de población en zonas rurales y, a la vez, mantener la identidad y cultura de las islas a través de sus costumbres y tradiciones.

En esta ocasión, Rutas 2030 se desplazará el próximo 19 de septiembre hasta la capital gomera para conocer uno de sus espacios más emblemáticos, el barranco de La Laja y el camino al Molino del Agua. Entre los retos planteados figura conocer y analizar nuevas técnicas que permitan limitar la proliferación y el impacto del rabo de gato (Pennisetum setaceum), que supone un problema ambiental no solo en La Gomera sino en todas las islas. Hasta ahora, los intentos por acabar con esta especie invasora han sido infructuosos, a pesar de que se han invertido más de 17 millones en el archipiélago en esta lucha.

Con esta nueva propuesta, el Ejecutivo autonómico continúa con la implementación de la Agenda 2030 y una de sus propuestas más participadas, las Rutas 2030, programadas para conectar los sectores más tradicionales del archipiélago con la ciencia. Hasta ahora se han llevado a cabo en Gáldar (Gran Canaria); La Frontera (El Hierro); Tinajo (Lanzarote), Puerto del Rosario (Fuerteventura) y El Paso (La Palma). En esta isla también se realizó una ruta marítima en Tazacorte, en la que se abordó la necesidad de dinamizar el puerto como espacio estratégico para actividades vinculadas a la reparación naval, la innovación turística o las energías renovables off shore y cómo vincular estos sectores emergentes con prácticas tradicionales ligadas a la pesca, el agua o la vida costera.

El viceconsejero del Gabinete del Presidente, Octavio Caraballo, ha destacado la importancia de territorializar los objetivos de la Agenda para obtener avances reales con impacto en la vida de la ciudadanía en las ocho islas. Hizo hincapié en que “no puede haber sostenibilidad ni avances sin conocimiento compartido”, de ahí que uno de los ejes principales de este proyecto sea la transferencia de conocimiento.

“Creemos en un ecosistema académico abierto, que escucha y aprende junto a la ciudadanía para trabajar en una sociedad más justa e igualitaria que avanza manteniendo sus valores, sus costumbres y ofreciendo las mejores condiciones de vida a las personas, vivan en la isla que vivan”. En este proceso destacó la labor fundamental de las universidades y los centros de investigación y conocimiento.

Caraballo subrayó que Rutas 2030 conecta la realidad local con la ciencia y la innovación, y los retos que se plantean tienen como eje el trabajo conjunto entre la participación ciudadana y el conocimiento porque “trabajar por un archipiélago mejor no es patrimonio solo del Gobierno de Canarias, sino de todos los canarios y canarias”, afirmó.

Proyectos innovadores

Rutas 2030 es una apuesta por la sostenibilidad como motor de innovación para que el impacto de la ciencia y de la tecnología alcance todo el territorio del archipiélago, a la vez que una oportunidad para implicar los municipios rurales en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

De esta forma, se pretende acercar la innovación, el desarrollo, el talento en definitiva, a las zonas rurales y aplicarla al día a día de quienes residen en estos núcleos poblacionales.

Bajo la denominación de Rutas 2030, profesionales y expertos en el ámbito de la ciencia y la tecnología participan en distintas actividades en zonas de alto valor medioambiental y etnográfico de cada uno de estos municipios para conocer de cerca proyectos innovadores e intercambiar ideas y propuestas entre ellos o con interlocutores locales.

El objetivo de esta dinámica es fomentar que la ciencia y la tecnología que se genera en empresas y centros de investigación y desarrollo tecnológico de las islas se conozca mejor y se acerque a las oportunidades y retos que existen más allá de las grandes ciudades del archipiélago, porque la Agenda Canaria 2030 necesita que todos los territorios de la comunidad autónoma avancen de forma equitativa en la resolución de los retos actuales de desarrollo.

En el caso de los retos de Rutas 2030 en San Sebastián de La Gomera, el principal desafío será analizar el impacto del rabo de gato (pennisetum setaceum) en el Barranco de La Laja y explorar nuevas vías para limitar su proliferación. Esta especie invasora es una de las que mayor impacto está ocasionando en los ecosistemas canarios debido a su rápida expansión y a su capacidad para desplazar a las especies autóctonas y endémicas. El objetivo es analizar posibles soluciones para contrarrestar sus efectos y avanzar hacia métodos que permitan limitar su expansión y, eventualmente, contribuir a su erradicación.

La cultura del agua

Junto a este reto ambiental, otro de los desafíos que se darán a conocer en San Sebastián tiene que ver con el aprovechamiento del Molino de Agua de La Longuera y de los recursos hídricos por parte de los vecinos. De esta manera se permitiría la creación de varios puestos de trabajo y contribuir al desarrollo económico del lugar.

El Barranco de La Laja es una de las principales cuencas hidrográficas de La Gomera, en cuya desembocadura se asienta su capital. Por su cauce corría un caudal considerable de agua y prueba de ello es que a lo largo del mismo se construyeron siete molinos de agua y cuatro presas.

Asimismo, otro de los retos planteados en la próxima edición de Rutas 2030 es recoger y documentar el conocimiento ancestral de las personas mayores de La Laja. El Ayuntamiento de San Sebastián de La Gomera ha afrontado el reto de conservar el patrimonio cultural del municipio, emprendiendo proyectos encaminados a evitar su pérdida y cuyo mayor enemigo es el paso del tiempo. Una de las prioridades al respecto es recopilar la información que atesoran las personas mayores y compartirla mediante paneles informativos a lo largo del sendero que lleva al Molino de Agua.

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