La portavoz del grupo Podemos, Noemí Santana./Cristóbal García (EFE)

Más allá de la fecha en la que se celebre, el Día de Canarias tendría que ser un día de celebración. Una efeméride en la que la ciudadanía canaria sintiera orgullo de lo que somos, de lo que fuimos, de lo que seremos y de lo que nos queda por construir.

Pero por desgracia, no es así. Gracias a la frivolidad de CC y del señor Clavijo, este día se convierte una vez más en una celebración de la clase política más que en una celebración del pueblo.

Nosotros creemos que la patria no se construye agitando banderas, sino que se construye haciendo un país del que sentirnos orgullosos. Un país donde nadie se quede atrás. Parece justo lo contrario de lo que entienden quienes han gobernado y gobiernan esta tierra, desde hace tiempo.

No podemos celebrar el Día de Canarias mientras miles de jóvenes tienen que emigrar en un exilio forzado, porque aquí no tienen posibilidad de encontrar un trabajo digno.

No podemos celebrar el Día de Canarias mientras las listas de espera en la Sanidad superan los 160 días para operarse.

No podemos celebrar con orgullo el Día de Canarias cuando somos el lugar de España con los salarios más bajos y las jornadas laborales más largas.

No podemos celebrar nada cuando 1 de cada 3 canarios está en riesgo de exclusión social, y cuando nos avergonzamos de tener la tasa más alta de pobreza infantil.

Clavijo y sus socios nos acusarán de demagogia. Pero ni siquiera vamos a entrar en el ya manido debate sobre si gastarse 450.000 euros en una gala está bien o mal.

Pero no vamos a callarnos a la hora de decir que esta celebración debería ser por y para el pueblo. Porque la Canarias de la que a Podemos le gustaría presumir no es una que se parezca a sus políticos, es una Canarias que se parece a su gente.

La Canarias que a nosotras nos gustaría celebrar es una Canarias que esté orgullosa de sí misma, un Archipiélago inclusivo, donde quepamos todos y todas, unas Islas más justas y más iguales, donde nadie se quede atrás, unas Islas donde el trabajo sea digno, y donde se persiga la corrupción. Y una Canarias con unos servicios públicos, una sanidad y una educación de la que sentirnos orgullosos.

No nos parece coherente que un presidente de Canarias, con un discurso nacionalista, celebre el Día de Canarias después de apoyar a un gobierno como el de Mariano Rajoy, que es el gobierno que más ha maltratado a Canarias en la democracia.

Llamarse nacionalista y apoyar gobiernos del Partido Popular es como ser pacifista y tener un arma en casa. Hipocresía electoralista envuelta en banderas de usar y tirar. La misma que ha exhibido estos días Nueva Canarias, que con su voto favorable a los Presupuestos Generales avalará, a cambio de migajas, los recortes y la corrupción del PP. Ojalá, tanto Coalición Canaria como Nueva Canarias, fueran tan nacionalistas en Madrid negociando presupuestos como lo son en las campañas electorales.

La dignidad de nuestro pueblo no cabe en auditorios lujosos para galas retransmitidas por la televisión de todas y todos. La dignidad de nuestro pueblo se demostró en las calles, cuando dijimos NO a las prospecciones o cuando gritamos NO a la OTAN, y en otras muchas ocasiones.

Canarias la construye la gente que trabaja en los hospitales, cada vez con menos medios y más trabajo. Canarias la construyen nuestros maestros y maestras. La gente que trabaja en el campo, acostumbrados a ver pasar las ayudas de largo. Las Kellys, dejándose su salud limpiando habitaciones de hotel con unas condiciones laborales cada vez peores. Nuestros abuelos y abuelas, que lucharon por construir un Estado del Bienestar al que cada día le queda peor la palabra “bienestar”. Y por supuesto, nuestros jóvenes que tuvieron que marcharse un día para buscar un futuro mejor. Los que están lejos construyen mucho mejor Canarias que algunos de los políticos que tenemos aquí cerca.

Esta Canarias no la queremos. Se la devolvemos. Nuestra Canarias está en la calle, donde está la gente.

Feliz día a toda la gente que de verdad construye Canarias.

Y sonrían, que ya les queda poco.

 

Noemí Santana,

portavoz de Podemos en el Parlamento de Canarias