Icono del sitio Gomeranoticias

Donde la lectura no llega

Por Yaiza López Landi (*) .- Leer no es solo una cuestión de voluntad. En Canarias, el acceso sigue dependiendo demasiado de las oportunidades. Y en Canarias no tenemos un problema para explicar la importancia de la lectura. Tenemos un problema para garantizarla. Celebramos un año más el Día del Libro. Y volvemos a escuchar que leer nos hace más libres, que nos ayuda a entender el mundo, que es clave para construir pensamiento crítico. Todo eso es verdad. Leer nos da algo que no siempre se ve pero se nota. Pero hay una realidad que no siempre vemos con claridad, no todo el mundo puede ejercerlo como un derecho.

Porque leer no es solo una cuestión personal. Depende de lo que tienes cerca, de las oportunidades que encuentres, de si hay o no una puerta abierta. Y cuando esa puerta no está, lo que aparece es desigualdad. En el ámbito cultural lo vemos a diario. Y es ahí donde entran las bibliotecas.

No como un recurso más, sino como ese lugar que equilibra lo que fuera no lo es. Donde lo importante no es lo que llevas, sino lo que allí encuentras. Donde la lectura se vuelve verdaderamente accesible. Hoy sabemos bien lo que son. Ya no hablamos de espacios en silencio, sino de lugares donde pasan cosas: donde se aprende, se acompaña, se conecta, se reduce la brecha digital y, en muchos casos, se sostiene lo básico. Un concepto que lleva tiempo consolidándose. Respaldado por organismos internacionales, recogido en la Ley 5/2019 de Lectura y Bibliotecas de Canarias.

Un concepto que el propio sector defiende. 
No desde la teoría, sino desde la práctica diaria de quienes sostienen una red imprescindible, la red de bibliotecas públicas de Canarias. Lo hemos visto en voz de La Asociación de Bibliotecarios de Canarias que han puesto palabras a la realidad que se está viviendo: falta de personal, servicios tensionados, parálisis, abandono, una red que no avanza ni se actualiza al ritmo que necesita la ciudadanía. Es el día a día de quienes trabajan en ellas. El marco existe. Está escrito. Está acordado y trabajado. Tenemos una ley avanzada y un gobierno que no quiere avanzar.

Porque no se entiende cómo es que, desde 2023, ese camino está prácticamente paralizado. Y aquí sí hay una causa. Y no es otra que la falta de voluntad política. Abandono institucional. Porque cuando una ley no se desarrolla, cuando un sistema no se refuerza y cuando las medidas no llegan, lo que hay detrás de esto es una decisión. Una decisión de no priorizar. De no apostar por la cultura. Una decisión que genera daños. Se nota en bibliotecas con menos personal del que necesitan, en horarios que se recortan, en servicios que funcionan al límite.

En una red que no termina de consolidarse como la garantía de acceso que debería ser. Pero el discurso sigue siendo el mismo: la importancia de la lectura. La apuesta por la cultura. Pero con una realidad que hace que ese discurso pierda valor. Y en una política pública que habla de derechos, es especialmente grave. Porque al final el problema no es la ley. El problema es que no se está cumpliendo. Se ha dejado en papel una ley que reconoce derechos y que está dejando de garantizar un servicio cultural.

Y eso no es trabajar por la igualdad de oportunidades. Por eso, por el día del libro, no basta con hablar de libros. No basta con crear programación. Porque, como escribió José Saramago, somos la memoria que tenemos… y la responsabilidad que asumimos. Garantizar que todo el mundo pueda leer es una prioridad y cumplir la ley que lo hace posible, también. Pero no una responsabilidad cualquiera.

Es la que marca la diferencia entre decir que un derecho existe… o hacer que de verdad llegue a todas partes. A todas las personas por igual.

(*) Yaiza López Landi es secretaria de Universidades del PSOE Canarias y diputada del Grupo Socialista en el Parlamento de Canarias.

Salir de la versión móvil