Con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, desde la Junta Directiva de la Asociación de Mujeres 7, FADEMUR Canarias, alzamos la voz para reafirmar un compromiso firme: no daremos ni un paso atrás en la defensa de los derechos de las
mujeres rurales.

Como parte de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales, compartimos la preocupación ante la ola reaccionaria que avanza a nivel global y que cuestiona derechos que han costado décadas de lucha. Las mujeres rurales sufrimos una doble discriminación: por ser mujeres y por vivir y trabajar en el medio rural, pero frente a quienes pretenden relegarnos nuevamente al espacio invisible de los cuidados y el silencio, respondemos con organización, sororidad y reivindicación.

En España, cerca de cinco millones de mujeres viven en municipios de menos de 20.000 habitantes. En Canarias, en torno al 30 por ciento reside en municipios considerados rurales. Muchas han decidido quedarse o regresar a sus pueblos, demostrando que el campo tiene presente y futuro. Sin embargo, no podemos obviar la realidad: en las medianías de las islas, la brecha salarial persiste; el empleo femenino sigue por debajo del masculino; el autoempleo es, muchas veces, una salida forzada ante la falta de oportunidades y los servicios públicos —transporte, sanidad, educación o atención a la dependencia— no siempre garantizan condiciones dignas de vida.

En el archipiélago, esta realidad se agrava por nuestra condición de territorio fragmentado y ultraperiférico. Las mujeres rurales canarias sostenemos explotaciones agrícolas y ganaderas, emprendemos en pequeñas iniciativas locales, cuidamos de nuestras familias y mantenemos viva la cultura y el paisaje de las islas. Sin embargo, continuamos estando infrarrepresentadas en la titularidad de las explotaciones agrarias,
en los espacios de decisión y en los órganos de representación económica.

Defender a las mujeres rurales es, también, defender el territorio. Allí donde hay mujeres con derechos, con empleo digno, con servicios públicos y con oportunidades, hay vida. Las políticas de igualdad son una herramienta clave contra el despoblamiento
y el abandono del medio rural. No es una cuestión sectorial: es una apuesta estratégica
por un modelo de desarrollo sostenible, cohesionado y justo.

Celebramos los avances logrados en los últimos años, como la renovación del Pacto de
Estado contra la Violencia de Género y el reconocimiento de medidas específicas frente
a la violencia digital, que hoy golpea con especial crudeza a niñas y jóvenes, pero advertimos de que no basta con aprobar leyes: es imprescindible dotarlas de recursos, planificación y voluntad política real, especialmente en comunidades como la nuestra.

En Canarias, proponemos al Gobierno autonómico que recupere y refuerce el liderazgo
institucional en políticas de igualdad, que garantice financiación suficiente y que se implanten soluciones frente a la violencia machista y la violencia vicaria. No podemos
normalizar ni un solo asesinato más. No podemos permitir que las redes sociales se
conviertan en el nuevo espacio de reproducción del machismo sin una respuesta
educativa y política contundente. La coeducación, también en el entorno digital, es hoy
una urgencia democrática.

Desde la Junta Directiva de la Asociación de Mujeres 7, FADEMUR Canarias, lo decimos con claridad: los pueblos no pueden construirse sin nosotras. No aceptaremos retrocesos. No permitiremos que se cuestione nuestra autonomía, nuestro trabajo ni
nuestra dignidad.

Las mujeres rurales canarias somos presente y somos futuro. Seguiremos aportando,
creando, trabajando y alzando la voz para que nuestros derechos no sean puestos ponerse en duda y para que no tengamos que dar ni un solo paso atrás. Creemos con determinación en nuestra contribución al avance de la democracia, y mientras quede un
solo rincón por transformar, allí estaremos: firmes, diversas y unidas, construyendo un
futuro que pasa por una Canarias feminista.