Santiago Santana Cazorla (Foto de 'Testimonio para la Historia Editora'

La trayectoria de Santiago Santana Cazorla arranca en el sur de Gran Canaria, en el municipio de San Bartolomé de Tirajana, dentro de una familia de origen humilde vinculada a las labores agrícolas de la zona. Aquel entorno de esfuerzo y recursos limitados terminó forjando el carácter de un empresario que décadas después estaría al frente de una estructura con actividad en varios países. El recorrido entre ambos extremos ayuda a entender cómo se construyó uno de los actores clave del sector turístico y constructor del archipiélago.

Desde muy joven asumió responsabilidades laborales, en un contexto en el que la formación y el trabajo se combinaban por necesidad. La disciplina adquirida en aquellos primeros años marcaría su manera de entender el negocio y su capacidad para afrontar proyectos de creciente envergadura.

Los primeros oficios de Santiago Santana Cazorla antes del camión

Con apenas ocho años mostró interés por los vehículos y la maquinaria. Comenzó ocupándose de los motores de la luz en su localidad y aprendió por su cuenta el oficio de electricista, que ejercía visitando distintas casas para resolver averías. Más adelante trabajó como tractorista y participó en el desmonte de terrenos para las primeras construcciones turísticas de Playa del Inglés, en una etapa de expansión incipiente del turismo en la isla.

A los veintiún años decidió establecerse por su cuenta. Para ello necesitaba un camión que un familiar vendía por 700.000 pesetas, una cantidad muy elevada para su situación. Con el respaldo de su familia, que hipotecó un terreno para reunir el importe, logró financiar la compra y puso en marcha una actividad que llegó a ocuparle jornadas de veinte horas. El compromiso adquirido y la voluntad de devolver lo prestado impulsaron sus primeros pasos como empresario independiente.

De la obra portuaria a la expansión internacional del grupo

Frenada la actividad por la crisis de los años setenta, la construcción de la potabilizadora le permitió mantener el camión en funcionamiento durante toda la semana. La especialización en obra portuaria llegó en los muelles de Pasito Blanco, y a partir de ahí encadenó trabajos en Mogán y Arinaga que consolidaron a la firma en el ámbito de la obra civil.

Tras adquirir maquinaria a una gran constructora nacional en dificultades, la empresa dio un salto de escala a finales de la década. Los años siguientes llevaron a Santiago Santana Cazorla del papel de subcontratista al de constructor con ingeniería propia, capaz de participar en autopistas, puertos y equipamientos públicos. Entre las obras vinculadas a su grupo figuran el paseo marítimo de Las Canteras, el de Maspalomas y las instalaciones deportivas del Campus de Tafira de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

El paso al turismo se produjo en los años noventa, con los proyectos de la zona de Taurito, donde impulsó el Hotel Taurito Playa y el Aparthotel Lago Taurito. Su apuesta por desarrollos que combinaban alojamiento con campos de golf y puertos deportivos, como el de Anfi Tauro, contribuyó a redefinir la oferta vacacional del sur grancanario. La posterior adquisición de la cadena alemana Aldiana, con presencia en destinos de varios países, dio dimensión internacional a un recorrido que había comenzado con un solo camión.

Su recorrido no estuvo exento de dificultades, con varias crisis económicas que obligaron a renegociar deudas y a sortear obstáculos administrativos. Preguntado en distintas ocasiones por su origen, Santiago Santana Cazorla ha reivindicado el valor de haber asumido responsabilidades desde muy joven: «A aquella época hay que agradecerle que te hacía responsable pronto. Madurabas muy rápido por necesidad». El contraste entre aquellos comienzos modestos y la dirección de un grupo multinacional resume el trayecto de un empresario que atribuye buena parte de su recorrido al esfuerzo y a la constancia.