Con el paso del tiempo, uno se va haciendo como cuando era chico”. Eso dice Rubén cuando hablamos, tratando de definir lo que es y como es.

Recuerda ir a buscar a sus primos a casa de su abuela para ir a la playa, o al bajío, o a tirar piedras, o a jugar a la pelota, allí donde hubiera un sitio llano donde poner dos piedras, dos marcas y pasarse la tarde rompiéndose los pies y terminar sudando, colorados, extenuados. Ejercía el liderazgo sin proponérselo. Lo mismo con los animales, le gustaban los perros, las cabras, después los pájaros. Y le gustaba cuidarlos, sentirlos parte de su mundo, que fueran los mejores y avanzar en la creación de asociaciones ornitológicas. Siempre ahí, en las iniciativas colectivas con cualquier grupo de personas.

Su afición por nadar desde muy pequeño, le llevó a practicar natación y unirse a un equipo en Tenerife en su etapa universitaria. De vuelta en La Gomera enseñó a mayores y niños y a través de ese ejercicio ayudó a personas con discapacidad. Ha sido una luz para ellos y eso le conmueve. 

Verlos con la cara de satisfacción que reciben mis consejos y mi ayuda, es extraordinario, con su agradecimiento, recibo mucho más que lo que les doy, me siento realizado y con la sensación de que es lo más importante de mi vida”.

Rubén y Raquel

La actividad física que realizaba fue desarrollando un cuerpo de auténtico atleta y ese cuerpo le llevó al interés por la moda y por posar. Ahí apareció Raquel, su compañera. Se conocieron en un desfile y hablaban de cosas que no tenían que ver con la moda, hablaban de la vida, de ellos. Amor, complicidad y apoyo. “Ella se ha convertido en lo más importante, me conoce, escucha mis locuras, me aconseja, me serena. La verdad no sé lo que sería sin ella”.

RAQUEL

Raquel es más silenciosa que Rubén, a veces parece su sombra y es realmente su luz.

Es un hombre del siglo XXI, con alma del renacimiento, hace de todo, participa en mil cosas, es profesor de un montón de niños y jóvenes y así desarrolla su profesión de licenciado o graduado en historia, no sé cómo se dice ahora.

Y en este siglo, las redes sociales, que constituyen otra de sus grandes pasiones, “nos unen, nos comunicamos sin barreras, es un cambio radical en la sociedad”, afirma Rubén.

Empezó a escribir y compartir opiniones y sensaciones sobre su tierra, su isla, sobre los lugares que le emocionaban.

Y en las redes le pedían más y más, que escribiera más cosas y más largas.

Lo hizo con el apoyo de Eduardo Castro y sus fotografías y surgieron los libros, primero una colección de relatos cortos, de pensamientos, RELATOS CON AMOR. “Para corazones unidos a la razón”, reza el subtítulo. Opiniones sencillas sobre cuestiones complicadas y respuestas complejas a problemas simples. La presentación de esta obra en la sala de exposiciones del cabildo constituyó un lleno absoluto. Y con el segundo libro que se presentó en el salón de plenos, EL SILBO QUE CAMBIÓ MI VIDA, exactamente igual.

Está trabajando en su tercer libro, con más calma que los anteriores, reconoce. 

Y sigue con los jóvenes y los mayores y acordándose de sus antepasados, de sus abuelos, de toda su familia, de la que habla con pasión y humildad, con reconocimiento.

Es moderadamente optimista, pero, reflexivo en relación a la pandemia y habla de los ciclos en la historia que se repiten desde siempre y para todo.

Nombra a filósofos, a escritores, a amigos, a las ideas propias y a las de otros a los que sigue, en las redes y en la vida.

Rubén es un hombre joven y pleno que no para de animar a todos y confía, en que las nuevas generaciones, mejorarán la isla en la que viven.

( Rubén Cubas es componente del grupo de artistas del VIAJE INTERIOR IV )

Benjamín Trujillo.

FOTOS: EDUARDO CASTRO.

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