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A propósito del plátano

A los ocho senadores canarios del PSOE, entre los que me honro en estar en representación de Lanzarote y La Graciosa, de manera pública se nos imputó por secundar un voto particular de nuestro partido, dentro de un proyecto de ley de medidas urgentes para la agricultura y alimentación, de asestar un golpe de muerte al plátano canario, todo ello aderezado en redes, con foto incluida, del calificativo de culpables de votar en contra de Canarias. Sólo les faltó el “se busca” o poner una “diana”.

Lo anterior, no pasaría de una mera carga anecdótica, derivada de la ostentación del cargo y el ejercicio del mismo, si no fuera porque tales afirmaciones son falsas, como lo es, también, el correlato de hechos de lo que “se informa”. Así, he creído necesario hacer las siguientes acotaciones con el único propósito de que el lector/a saque sus propias conclusiones.

En primer lugar, no es cierto que, con el voto particular de mi partido, se rechazaran enmiendas presentadas por CC y ASG. Y ello, por la sencilla razón de que, si bien es cierto que los senadores de ambos partidos presentaron sendas enmiendas idénticas y copia literalmente, de un texto de Asprocan, en sus páginas 2 y 3, antes de la Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca del Senado celebrada el pasado 26 de noviembre, ninguna de las dos llegó viva al pleno. Me explico.

La enmienda presentada por ASG decayó por inasistencia a la Comisión del senador gomero, y la presentada por CC no defendida por su senador Clavijo, que tampoco asistió, fue retirada por el mismo una hora antes de que se debatiera en pleno el proyecto de ley, siendo curiosamente estos compañeros del Senado los que con mayor beligerancia han ejercitado su legítima crítica a nuestra acción, por lo que les compete explicar, si tanto les interesaba el plátano, por qué no defendieron o retiraron sus enmiendas, más allá de sus postreras intervenciones en el pleno.

En segundo lugar, es cierto que lo que se discutió en pleno fue una enmienda producto de la autoría intelectual del PP y Ciudadanos y que había superado con éxito holgado el trámite de la ponencia en Comisión, siendo, por tanto, la única objeto de controversia democrática en el plenario.

Pues bien, llegados a este punto, procede también, desnudar la táctica parlamentaria del PP en este asunto, ya que lo que podía calificarse de sencillo se torna en torticero cuando se ha sido testigo de lo ocurrido o tras una lectura del acta o visionado del punto del orden del día donde se trató el denominado asunto del plátano, porque ¿qué hizo el PP? Pues votar a favor de que se mantuviera su enmienda, es decir, la de Asprocan, pero, a su vez, votar en contra del total del proyecto de ley. ¿Lo entienden? ¿No, verdad? Pues eso nos pasó a todo/as los/as presentes. En síntesis, votó a favor de incluir en un texto normativo una enmienda para, minutos después, votar en contra de ese texto, es decir, de la enmienda que trataban de incorporar. ¡Pura coherencia!

En tercer lugar, destaco el papel de Asprocan y su relación con los senadores canarios del PSOE. Hasta el día de la redacción del presente artículo, confieso que nadie de esta histórica organización se ha puesto en contacto, por lo menos, con quien suscribe.

La primera noticia que tuve sobre el asunto debatido lo fue el día antes de la votación, al enterarme de una carta dirigida al ministro de la que me llamó la atención que pusieran el énfasis en el hecho de que al haber tenido conocimiento del voto particular del PSOE después de la celebración de la Comisión, previo tildarlo de incomprensible, se instaba al ministro a solicitar del grupo parlamentario “que no actúe en contra de un sector actuando deliberadamente en contra de la enmienda y aprobada”.

No entendía qué temor podía albergarse si la enmienda había tenido un amplio respaldo en la Comisión, salvo que la misiva tuviera otro objetivo que no creo pertinente ni conveniente ahora explicitar en aras de conseguir un acercamiento de posturas, máxime cuando esa extrañeza la vi reforzada tras la reacción pública de Asprocan  después de la celebración del pleno, que en carta enviada a los medios, la principió con “es inaudito lo acontecido hoy”, “no conocemos el motivo en el cambio de parecer de los grupos que apoyaron al sector la pasada semana y que hoy han apoyado la causa contraria. Saquen ustedes sus conclusiones”.

Acotado lo anterior, y que para mi ya forma parte del pasado, creo que, de futuro, estamos compelidos para proteger fundamentadamente nuestro sector platanero a trabajar “todos/as” sin buscar titulares estériles en pos de despejar al Ministerio las siguientes dudas que puede tener:

1º. ¿Por qué es conveniente para el productor del plátano no obligar a indicar el precio en los contratos?

2º. ¿Por qué es conveniente para el productor del plátano no obligar a que el precio pactado cubra sus costes de producción?

3º. ¿Por qué es conveniente para el productor del plátano poder aplicar prácticas abusivas o desleales en la comercialización del plátano?

4º. ¿Por qué no es conveniente para el productor del plátano que se impida que se aplique a dicho producto prácticas comerciales que inducen a error sobe el precio real o la calidad del mismo, o que se pueda comercializar el producto destruyendo su valor a lo largo de la cadena?

Y lo digo porque las respuestas acertadas a estas dudas serían el aval para justificar la excepción que se pretende por Asprocan a nuestro sector platanero en la todavía no aprobada modificación de la Ley de Cadena Alimentaria, de donde nunca debió salir este debate y, por tanto, donde en consecuencia, debe centrarse nuestro común esfuerzo en la defensa del sector platanero, ya que, demostrado está que, a veces, los atajos te conducen a lugares equivocados.

(*) Manuel Fajardo Palarea es senador del Grupo Territorial del PSOE de Canarias por Lanzarote y La Graciosa.

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