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Una de las actividades más comunes en París es ir a comprar pan en las mañanas. En efecto, uno puede recorrer sus calles y encontrar a muchas personas saliendo de sus panaderías favoritas. Prácticamente, se ha convertido en un modo de vida para los franceses. De acuerdo con el Observatorio del Pan, la población consume 320 baguettes por segundo, lo cual equivale a media baguette por persona al día y a unos 10 mil millones cada año.

Esta cultura originó que desde abril de 1993 un jurado de expertos se reúna en París para Le Grand Prix de la Baguette, una competencia para elegir quién hace el mejor pan en toda la ciudad. ¿Cómo se realiza el concurso? Cerca de 200 panaderos ingresan a la competencia y entregan dos de sus mejores baguettes a un panel de expertos. El producto debe medir entre 55 y 65 cm de longitud y pesar entre 250 y 300 g. Menos de la mitad de los panes cumple con el requisito y pasa a la siguiente fase.

El jurado está compuesto por 14 miembros, entre periodistas culinarios, el último ganador y algunos voluntarios. Se califica el horneado, la apariencia, el sabor, el olor y la miga. Por más que se siga la misma receta, los resultados difieren mucho si se toma en cuenta la experiencia en su preparación y la pasión al momento de elaborar el pan.

De acuerdo con la especialista de ELDULCEHOGAR, Alejandra Flores, el pan debe ser suave y dejar notar los agujeros cuando se estira, lo cual prueba que ha sido fermentado lentamente. “Se requiere de un trabajo minucioso con la masa para que sea más elástica, así como para eliminar el exceso de aire antes de realizar los cortes e ingresar al horno por cerca de 30 minutos”, sostiene.

En efecto, el trabajo es bastante minucioso y requiere de mucha práctica, razón por la cual los últimos ganadores de la competencia son personas que han trabajado en una panadería desde que eran niños. Tenemos el caso de Mahmoud M’Seddi, quien el año pasado se convirtió en el ganador más joven de la competencia, con solo 27 años.

Según contó, se crió en una panadería, donde heredó la pasión por elaborar pan de su padre, quien arribó a Francia desde Túnez en la década de 1980 para cursar un curso de ingeniería eléctrica. En sus vacaciones decidió ganar algo de dinero e ingresó a una panadería. Se enamoró de la elaboración de pan y en lugar de continuar sus estudios decidió trabajar a tiempo completo como panadero.

El actual ganador se levanta a diario a las 04:00 horas para preparar la masa para sus panes. Haber obtenido el primer lugar le dio el derecho de colocar una calcomanía grande de oro para anunciar su condición de campeón de la baguette. Pero no es todo, pues el ganador obtiene el honor de proporcionarse al presidente de Francia su pan de cada día.