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Decálogo para una Canarias con futuro

Román Rodríguez

Como si hubiesen querido situarse como colofón al debate sobre el estado de la nacionalidad canaria de 2018, dos informes publicados justo en su cierre inciden en algunos de los aspectos sobre la situación global de Canarias que denunciamos durante las sesiones parlamentarias. La de una tierra con un modelo de desarrollo insostenible, insuficientes servicios públicos, altas cifras de desempleo, elevada pobreza, cantonalismo y desigualdad.

Uno, respecto a la situación de la ley de la dependencia, el dictamen del Observatorio de la Dependencia realizado por la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, confirma que nuestra comunidad continúa en la cola del Estado en la aplicación de la misma. Otro, del Centro de Estudios de Desigualdad Social y Gobernanza de la Universidad de La Laguna, señala que solo el 21% de los hijos e hijas de familias con estudios primarios llega a la universidad, por el 65% de las que tienen estudios superiores. Y añade que Canarias es una de las comunidades con mayores niveles de desigualdad.

En el debate reconocí las mejoras en la situación de Canarias en algunos aspectos, señalando que el Gobierno dispone de muchos más recursos que en etapas anteriores para afrontar su tarea. Pero frente a su complacencia, critiqué la falta de dirección política y de un proyecto de país. No se diversifica la economía. Ni se apuesta por las energías limpias. Ni se ayuda a avanzar en un empleo de calidad. Ni se hace lo suficiente para elevar la situación de los servicios públicos. Ni se compromete con la mejora de la democracia.
Por eso, el grupo parlamentario de Nueva Canarias (NC) presentó un decálogo para una Canarias con más recursos, más justa, más sostenible, más igualitaria y más democrática. Con distintos ámbitos de actuación y un conjunto de medidas, algunas de las cuales formaron parte de las resoluciones que presentamos como conclusión del debate, para avanzar en esos objetivos.
Considero esencial el desarrollo de la agenda canaria. Con distintos hitos en el periodo próximo que marcarán nuestro futuro: la reforma del Estatuto de Autonomía que se tramita en las Cortes, la aprobación del Régimen Económico y Fiscal (REF) en sus aspectos económicos -en la que NC introduce importantes logros: el 75% de descuento en los billetes aéreos y marítimos interinsulares, el cien por cien en el caso del transporte de mercancías, la eliminación del impuesto al sol y el Programa de Opciones Específicas por al Lejanía y la Insularidad (Posei) adicional- y la financiación autonómica, así como los presupuestos estatales y europeos.

Desarrollo sostenible

Insistimos en la apuesta por un modelo de desarrollo sostenible. Con algunos elementos estratégicos ineludibles. Como la reforma de la Ley del Suelo para recuperar competencias urbanísticas y medioambientales de la comunidad canaria y de los cabildos, así como el predominio de la planificación frente a los proyectos. Con un crecimiento autocentrado que no dilapide recursos, entre ellos el territorio, y que tenga en cuenta nuestra capacidad de carga en infraestructuras y demográfica. Otras acciones se centran en la conectividad, potenciando el transporte público: guaguas, transporte guiado y bicicletas, para frenar el crecimiento del desmesurado parque móvil. Por supuesto, en una acción más decidida, y no de maquillaje, con relación a la lucha contra el cambio climático.
Como se constató en el debate, Canarias no ha diversificado, en modo alguno, su economía, más bien todo lo contrario: crece el peso en el PIB y en el empleo del sector servicios. Considero esencial un giro que potencie la industria y la I+D+i, dé prioridad a las energías renovables en el marco de un plan canario de transición energética, apoye al sector primario, a las actividades tecnológicas y a la internacionalización de la economía canaria.
Además, no podemos aceptar la actual situación de precariedad y bajos salarios, así como la inadecuación de la Formación Profesional (FP) al mercado de trabajo. Proponemos, en consecuencia, un pacto por el empleo, los salarios, la formación y la concertación social.
Otro eje del decálogo son los servicios públicos. La sanidad precisa del Plan de Salud 2018-22, actuar contra las listas de espera y, especialmente, contra los tiempos a la hora de ser llamados para una intervención que duplican la media estatal, así como contra los colapsos en las urgencias. En el caso de la educación, reclamamos que se cumpla con el objetivo de la ley canaria de alcanzar el 5% del PIB en 2022. Además de actuaciones concretas en infraestructuras, educación infantil de cero a tres años, FP e idiomas.
Reclamamos una mayor atención a los servicios sociales y un esfuerzo para superar el enorme retraso que Canarias padece en la aplicación de la Ley de la Dependencia. Así como políticas efectivas en materia de vivienda, con la aprobación del plan para el cuatrienio de 2018 a 2022.

Renta básica canaria

Asimismo, en Nueva Canarias nos parece esencial disponer de un plan contra la pobreza y la exclusión social, cuyo instrumento esencial debe ser la renta básica canaria de integración, como ya existe en otras comunidades. Para amortiguar los efectos sociales de la crisis y el retroceso en el Estado del Bienestar, así como las consecuencias de la creciente robotización.
Con relación al turismo, insistimos en la contención del crecimiento y la apuesta por la calidad frente a cantidad. Con políticas para la rehabilitación de los espacios públicos y de la planta obsoleta, a las que contribuirá la implantación de una tasa turística. También la aprobación de una ley que regule con rigor el alquiler vacacional que tantas distorsiones está ocasionando.
Asimismo, resulta muy relevante la mejora de la calidad democrática. Es imprescindible reformar el sistema electoral para hacerlo más equilibrado, justo, proporcional y representativo. ¡Y lo haremos!. Preferentemente en Canarias pero, si aquí se bloquea, habrá que plantearlo en el Congreso, en el marco de la reforma estatutaria.

Avanzar en la igualdad efectiva de hombres y mujeres constituye un deber inaplazable. Con una estrategia por la igualdad real, que combata la brecha salarial y la discriminación laboral, así como la violencia de género. Ejemplificado con la paridad en los órganos que emanan del Parlamento.

Planteamos, asimismo, un pacto fiscal, desde la progresividad, la persecución del fraude y la garantía de disponer de más recursos para servicios públicos e infraestructuras.
Considero que, de esta manera, con estos compromisos, es posible comenzar a salir del actual letargo, del grave retraso que padecemos en relación con el conjunto del Estado español y Europa en tantos parámetros, para construir una Canarias más justa, próspera, solidaria y sin los actuales abismos sociales. Una Canarias con futuro.

 

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