Domingo Jiménez Beltrán fue el primer director ejecutivo de la Agencia Europea de Medio Ambiente, cuya sede está en Copenhague, y ha desempeñado multitud de cargos importantes tanto en la Comisión Europea como en el Gobierno español. Es ingeniero industrial de formación y después de desempeñar tareas de asesor de la Oficina Económica del Presidente y de director del Observatorio de la Sostenibilidad en España, se volcó en el fomento de las energías limpias al frente de la Fundación Renovables, una organización dedicada a acelerar el cambio de modelo energético que estos días están reclamando los negociadores de 196 países en la Cumbre del Clima que se ha celebrado en París, y de donde se espera que surja el gran acuerdo que permita reducir las emisiones humanas causantes del cambio climático.

En Murcia sobra agua


 

desaladora
Domingo enseña la desaladora y el agua lista ya para el consumo.

Después de visitar el huerto, que comparten sin conflicto alguno árboles y paneles solares fotovoltaicos, llega la hora de comer. La cocina y el comedor están situados en lo que era antaño la cuadra de la antigua casa de labor. Al margen del maravilloso olor de las viandas, nada hace pensar que estamos ante una comida especial. Una coliflor gratinada, un pollo cocinado al estilo noruego, arroz con maíz, ensalada de remolacha y otra mixta, el membrillo que se hace en la casa… y agua. Agua fresca y sin ningún tipo de olor ni sabor que no parece ocultar nada extraordinario. «¿Te gusta?», dice Domingo. «Es de la desaladora».

Dentro de la pequeña caseta en la que se esconde el secreto que alimenta el huerto y la casa, el anfitrión explica que la máquina transforma el agua salobre e inútil que extrae por doquier de un pozo que se alimenta directamente de las entradas de agua de mar en 10.000 litros de agua potable cada día. Además, se trata de un agua de gran calidad, asegura, con un contenido de sales de 0,25 gramos por litro, muy inferior a los niveles habituales del agua procedente de la red de suministro. «Lleva nueve años funcionando sin problema. Y el consumo de energía es aproximadamente la mitad de la producción de nuestros paneles fotovoltaicos», cuenta Domingo.

La electricidad necesaria tanto para alimentar la desaladora como para el consumo habitual de la vivienda se obtiene de un aerogenerador de seis kilovatios (kw) y de varios grupos de paneles solares fotovoltaicos repartidos por el huerto y la casa, que suman una potencia total de 12,5 kw . «Los primeros que instalamos en el año 2002 tuvieron un coste de unos 8.000 euros por cada kilovatio», dice. «El precio ha ido bajando hasta los últimos que pusimos y ahora puedes hacer una instalación para tu casa por 1.200 euros por cada kw».

Pero, a pesar de las directrices marcadas por la Unión Europea y de las señales enviadas por los líderes de todo el mundo desde la reunión climática de París, la regulación aprobada recientemente en España no anima precisamente a que los particulares apuesten por la producción a pequeña escala en sus hogares. «Está hecha para disuadir el autoconsumo, no para fomentarlo», protesta Domingo. «Con lo que nos van a cobrar ahora, vamos a pagar más que un cosumidor que no produce nada de electricidad».

En España, más de 62.000 familias se han visto afectadas por recortes retroactivos en las primas de hasta el 50%. «Un escenario que contrasta con la certidumbre jurídica que se ha defendido en otros países europeos», afirma Miguel Ángel Martínez-Aroca Pérez, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (ANPIER).

Para la ex secretaria de Estado de Cambio Climático y directora del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI) de París, Teresa Rivera, «es necesario que se produzca una transición energética en España gobierne quien gobierne y ocurra lo que ocurra en este país». Y para ello es necesario aprender y apoyar experiencias como las de Domingo Jiménez Beltrán, que muestran que la vivienda 100% sostenible ya es posible. Y no sólo bajo el sol abrasador de la costa murciana.