ANA MARTÍNEZ Antes,mucho antes de que ayer rayase el alba,centenares de herreños llegados de las cuatro esquinas del mundo,alternaban los rezos con el sueño a las puertas del Santuario de la Virgen de los Reyes en La Dehesa. Y no estaban solos. Juntos a ellos,canarios de todas las Islas y amigos y familiares de todas partes abarrotaban la pequeña ermita y sus alrededores. Aún faltaban horas para que comenzase la misa,y aún más para que la Madre Amada partiese hacia Valverde. Pero,después de cuatro años de espera,nadie tenía en cuenta un ratillo de más o de menos.
Pocas veces está tan llena la más pequeña de las Canarias. Fuentes del Cabildo herreño calculan que entre 25.000 y 28.000 personas se encuentran en la Isla para participar en la Bajada. Solo en la última semana,han llegado 9.000 y 2.000 coches,demasiados para un territorio tan limitado y que llegaron a provocar colas de hasta dos horas en la zona de La Llanía.
El fresco de la madrugada invitaba a compartir mantas,termos de café y chocolate y algún que otro traguillo. Por fin,a las cinco de la mañana,el vicario Antonio Varales,acompañado de los tres párrocos de la Isla del Meridiano,comenzó la Eucaristía recordando el sentido de la promesa que los herreños hicieron a su Patrona hace ya 272 años. Obviamente,las dimensiones del santuario no daban ni de lejos para acoger a la multitud que se agolpaba en la zona,por lo que eran muchos los que oían las palabras del sacerdote desde el exterior,gracias a los altavoces instalados al efecto.
Varales elogió la fidelidad de los herreños al Voto y celebró que la cultura y la fe unan «a un pueblo con su Madre». No perdió la ocasión para dar actualidad a un compromiso que va ya para tres siglos,recordando que cuando los isleños de entonces rogaban para que llegase la ansiada lluvia,la sociedad de hoy se enfrenta a unas circunstancias no menos adversas ante la crueldad de la crisis económica que hace estragos en Canarias,España y el mundo. Sin embargo,el vicario hizo un llamamiento a la generosidad y reclamó a los fieles que tratasen de centrarse en agradecer a la Virgen lo que tienen,en lugar de pedirle lo que creeen que les falta. Igualmente,les sugirió que le hiciesen obsequios personales,como las promesas que él mismo había hecho,de ser mejor cristiano y de dar un mayor servicio a los pobres. En el servicio estuvieron presentes las autoridades de la Isla y el presidente del Gobierno de Canarias,Paulino Rivero.
Después de la eucaristía llegó el emotivo momento que todos esperaban. El instante en que el grupo de pastores elegidos entre los pastores de verdad,los de La Dehesa,cargaron a la Sagrada Imagen hasta el arco de la ermita,donde la entregaron a los tres alcaldes de la Isla y al presidente del Cabildo,Alpidio Armas. Ellos eran los encargados de,en completo silencio,llevar a la Madre Amada hasta la Piedra de los Regidores,donde la sentaron,como dicen los lugareños,para que escuchase la tradicional loa que expresa los sentimientos de los fieles que acompañan a la Virgen en su camino hasta la capital,ya sí,con la luz de un sol que apretaría el resto del día.
