El artista austríaco Otto Muehl,uno de los mayores exponentes del movimiento “Accionismo Vienés”,que escandalizó con sus prácticas sexuales en una comuna en la isla española de La Gomera,murió hoy en Portugal,a los 87 años,informó la agencia austríaca APA.
La directora del Archivo de Muehl,Daniele Roussel,confirmó que el iconoclasta artista “falleció en paz,entre sus amigos,en Portugal”.
Uno de los artistas más controvertido de Austria,Muehl ha sido admirado y amado,pero también odiado y acusado por sus transgresiones morales y sus prácticas sexuales.
Junto a Hermann Nitsch y Guenter Brus,fue uno de los representantes más conocidos del llamado movimiento accionista vienés,en el que el cuerpo del artista y sus funciones hacían las veces de material.
A finales de la década de 1960,la protesta de esos artistas contra lo que consideraban un limitado concepto burgués del arte en Austria se convirtió en un intento de mezclar la vida y el arte.
Con su rechazo al “cuadro”,sus esculturas de trastos,collages y acciones,Muehl ocupó una posición protagonista.
En medio de ese movimiento,en la década de 1970 dio un paso más en la idea de llevar “el arte a la vida” al fundar la Comuna en Friedrichshof (Austria) bajo el nombre de Organización de Análisis Accionista.
En ella intentó experimentar la libertad sexual,la propiedad colectiva y el fomento de la creatividad de cada uno de sus individuos. El colectivo llegó a contar con más de quinientas personas de una docena de países y una red de empresas.
A partir de 1988,la comuna tuvo otra sede en la isla de La Gomera,en el archipiélago español de Canarias,en una antigua plantación de plátanos llamada “El Cabrito”.
Se trataba del intento de crear un arte “vivible” y un mundo sin represión política ni sexual,que resultó un rotundo fracaso.
Y es que años después salió a la luz la rígida estructura jerárquica,autoritaria y represiva que reinaba en esas comunidades bajo la dirección de su arbitrario creador.
La libertad sexual se convirtió en obligación sexual,también para los menores de edad y sus madres,que debían enviar a sus hijas a ser “liberadas” sexualmente por el gran creador de esta idea.
En 1991,Mühl fue condenado en Austria a siete años de cárcel por atentado contra la moral,consumo de drogas y presión sobre testigos.
En la cárcel,impartió clases de pintura a diez condenados por asesinato,y siguió dibujando y pintando al óleo y con acrílicos obras sobre todo figurativas que tratan los temas centrales del polémico artista,como la sexualidad,la Iglesia y la sociedad.
Tras abandonar la prisión en 1997 se radicó en Portugal.