Desde varias semanas atrás, España afronta un escenario de continuas y masivas protestas en las que miles de personas han decidido salir a las calles para denunciar la situación insostenible a la que se está llegando en multitud de ámbitos, empezando por la vivienda, pero pasando también por la educación y sanidad públicas, las pensiones o la crisis migratoria en Ceuta que ha obligado a doblegar los esfuerzos de las administraciones y a mantener al margen los discursos racistas que han vuelto a aflorar tras la entrada masiva de miles de migrantes procedentes de Marruecos.

Si bien cada una de estas luchas persigue un objetivo diferente, todas ellas tienen algo en común: su legitimidad y el amparo de la Constitución Española al derecho de reunión y manifestación. Pese a ello, la derecha, acompañada por la batuta de la extrema derecha, ha optado por cargar contra estas protestas, siendo la acampada por la vivienda de la Puerta de Sol la diana de sus ataques. A todo ello se sumaban este fin de semana los altercados violentos en Barcelona cuya procedencia exacta todavía se desconoce y que han servido para animar a derecha y extrema derecha a redoblar su discurso incendiario sobre el resto de protestas pacíficas que vienen desarrollándose en el país las últimas semanas.

El ejemplo más reciente y evidente de ello recae sobre las palabras que este domingo entonó el líder del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo. En un acto de precampaña celebrado en Salamanca, el presidente del PP vinculó directamente al Gobierno de Pedro Sánchez con los disturbios de Barcelona y lo acusó de estar propagando la violencia en las calles de España, también con el resto de manifestaciones pacíficas.

«Calles tomadas por los disturbios, comercios atacados y de nuevo las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado teniendo que proteger a los ciudadanos. Desde Ceuta a Barcelona, pasando por Coruña y por Madrid, la intención es evidente: los discípulos del muro no quieren paz en las calles. Ya lo advirtieron. Están sembrando el odio porque saben que van a perder. Se están resistiendo a abandonar el poder con violencia«, lanzó el jefe de la oposición. Un discurso que evidencia la intencionalidad del líder del PP por aprovechar la oleada de violencia en Barcelona para proseguir cargando contra las protestas pacíficas en diferentes partes del país.

Y es que estas palabras no solo han partido del jefe de la oposición. La número dos del PP en las listas al Congreso por Madrid, Cayetana Álvarez de Toledo, ha aprovechado su intervención este lunes en ‘Espejo Público’ para relacionar los altercados de Barcelona con las políticas de Sánchez, a quien ha acusado de “alentar” una estrategia “guerracivilista” basada en la confrontación. Según ha indicado, lo ocurrido en las calles de la capital catalana «es el resultado de una política» liderada por un mandatario que, tras haber «perdido la calle, alienta a quienes buscan incendiarla y levanta muros contra la otra mitad de la sociedad».

En esta misma línea, Álvarez de Toledo ha proseguido defendiendo que el Ejecutivo ha legitimado la violencia en dos frentes en concreto: mediante pactos y el blanqueamiento de Bildu y a través de su actuación en Cataluña, donde ha recordado que Sánchez «ha amnistiado a quienes incendiaron las calles en Barcelona» y ha concedido indultos a los responsables de la destrucción urbana.