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ACBC y ATAN solicitan cerrar al tráfico motorizado la pista que conecta el cruce de El Cedro con las Mimbreras, en el Parque Nacional de Garajonay

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La Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Canaria (ACBC) y la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza (ATAN), miembros del Patronato del Parque Nacional de Garajonay, solicitan cerrar al tráfico motorizado la pista que conecta el cruce de El Cedro con las Mimbreras, en el Parque Nacional de Garajonay, y convertirla en una vía peatonal. La propuesta, presentada como alegación al borrador del Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG), pretende reducir la masificación en uno de los enclaves más visitados del parque, minimizar el impacto del tránsito de vehículos y sus ruidos sobre este frágil entorno de laurisilva y favorecer una experiencia de visita más tranquila y respetuosa con la naturaleza.

Las entidades proponen mantener el acceso para residentes y propietarios que no dispongan de vías alternativas, así como habilitar dos aparcamientos de apoyo en el Aula de la Naturaleza del Cedro y en las inmediaciones del Área Recreativa del Cedro. Estos espacios contarían con información sobre la red de senderos y los valores naturales y culturales de la zona.

Ambas organizaciones consideran que el borrador del PRUG, que prevé restringir el tráfico motorizado en el resto de las pistas del parque, debería aplicar el mismo criterio al acceso a las Mimbreras, donde la elevada afluencia de vehículos en temporada alta dificulta la conservación y el disfrute pausado de uno de los enclaves más singulares de Garajonay.

Un plan para los próximo 10 años

El Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Nacional de Garajonay es un documento de gran importancia, pues establece la gestión de esta joya natural para los próximos 10 años. Es por ello que tanto la ACBC como ATAN han presentado un  informe de amplio contenido con el fin de contribuir a una mejora de la conservación de este importantísimo espacio natural. De entre las muchas propuestas que se han incluido en dicho informe, una de las que mayor interés público puede suscitar es el acceso por pista a las Mimbreras, lugar donde transcurre el riachuelo del Cedro a través de un impresionante bosque de laurisilva, un ambiente único en Canarias por su exuberancia y biodiversidad.

A este respecto, lo que dice la propuesta oficial del PRUG es la siguiente: “La pista que discurre desde el cruce de El Cedro hasta las Mimbreras estará abierta al tráfico rodado de vehículos a motor. La administración gestora establecerá un sistema de control de acceso al área de las Mimbreras en los períodos de mayor afluencia o cuando lo considere necesario por razones de seguridad, conservación del patrimonio o superación de la capacidad de acogida. Quedan exceptuados de dicho control los vehículos de las personas que posean propiedades o sean residentes en la zona y no dispongan de otras vías alternativas de acceso. Asimismo, la administración gestora podrá regular el tipo de vehículos que puedan circular o limitar el acceso de vehículos a motor si se considera necesario”.

Cabe aclarar que la propuesta del borrador del Plan establece la prohibición del acceso de vehículos a motor en todas las pistas del Parque Nacional, salvo precisamente en el tramo que nos ocupa. Incluso, se reserva la posibilidad de que la administración gestora podrá limitar el acceso de vehículos a motor si se considerase necesario en este tramo de pista a las Mimbreras. De ello se desprende que implícitamente existe un reconocimiento del avance y beneficio que supone para el Parque la eliminación de los vehículos a motor en su interior. Atrás quedan, afortunadamente, los intentos del Cabildo Insular de La Gomera para pavimentar este tramo de pista. Algo parece que se ha avanzado, pero no se termina por dar el paso definitivo del cierre.

Por nuestra parte, proponemos que el PRUG dé ese paso de cierre al tráfico rodado de este tramo de pista hasta las Mimbreras, con la prevista excepción de los vehículos de las personas que posean propiedades o sean residentes en la zona y no dispongan de otras vías alternativas de acceso, para su transformación como vía de uso peatonal a integrar en la red de rutas a pie del Parque.

Para que esta propuesta sea viable, entendemos que se hace necesario abordar la ordenación coordinada del uso público en el conjunto de la zona, incluyendo las áreas aledañas exteriores al Parque Nacional correspondientes al caserío del Cedro. Para ello se propone la creación de dos aparcamientos de apoyo en el Aula de la Naturaleza del Cedro y en las inmediaciones del Área Recreativa del Cedro, lugares que deben ser dotados con información sobre la red de senderos y los valores naturales y culturales del entono. Asimismo, el Plan de Movilidad Sostenible del parque, previsto en el borrador del PRUG, contribuirá a reducir la afluencia de tráfico en la zona.

La presencia de vehículos a motor en un Parque Nacional, fuera de las carreteras asfaltadas necesarias para las comunicaciones insulares, la entendemos como una nota discordante por lo que supone de irrupción del automóvil en un entorno para el que procuramos la menor alteración humana. Esta invasión del coche se agrava en momentos de temporada alta, en los que la pista a las Mimbreras se convierte en una romería de vehículos más propia de una ciudad que de uno de los espacios naturales más singulares del Planeta.

Desmotivar al “visitante exprés”

Esta propuesta de cierre al tráfico rodado y peatonalización serviría para reducir la presión de afluencia en la zona en los momentos y periodos punta, al desmotivar a “visitantes exprés”. Su caracterización, caricaturizada para entendernos mejor, sería la de aquellos que no están dispuestos a perder el tiempo caminando unos cientos de metros para poder acercarse en coche hasta el mismo corazón de la zona, hacerse una foto, preferentemente un “selfie”, y poder exhibir en las redes que ahí, en ese lugar tan publicitado y molón, se ha estado, para, finalmente, salir rápidamente. Se evitaría con ello un tipo de visita rápida y “consumista”, que apenas interacciona y percibe el escenario natural, así como la masificación y sus consecuencias negativas para la conservación.

Con ello se da preferencia a una visita de calidad. Los motores y sus ruidos, el trasiego de idas y venidas de coches son incompatibles con una experiencia tranquila y suficientemente prolongada en el tiempo, para que estos espacios puedan ser experimentados, comprendidos y disfrutados en toda su esencia, sin la presencia disruptiva de elementos y sonidos extraños. Es mucho mejor recorrer estos impresionantes parajes a pie, con tranquilidad, tomándose el tiempo necesario para saborear la naturaleza autentica que pasar rápidamente en apenas unos minutos sin realmente poder ver y enterarse de nada. Debemos de dar prioridad a la gente dispuesta a ver y sentir el Parque caminando que a aquellos solo dispuestos a pasear desde la comodidad empobrecedora de sus coches. Esto es contribuir, asimismo, a un turismo verdaderamente más sostenible en tiempos de un cambio climático que castiga duramente a Garajonay.

Con esta propuesta de evitar el transporte motorizado, conseguiremos también que un parque tan pequeño y tan accesible como es hoy Garajonay se agrande en la percepción de sus visitantes por el hecho de alargar el tiempo de acceso a los lugares de destino. El Parque parecerá mucho mayor de como hoy se muestra.

El ejemplo de otras islas

Esta propuesta, además, está en consonancia con lo que se está haciendo en tantos lugares asediados por una afluencia excesiva, como son los centros de muchas ciudades y pueblos. En su momento, este tipo de medidas fueron recibidas con rechazo por amplios sectores, pero finalmente se consolidaron y hoy están siendo generalizadas y ampliamente asumidas. Lo mismo está ocurriendo en la gestión de Espacios Protegidos donde cada vez se considera más apropiado dejar fuera el uso de vehículos particulares para acceder a los puntos de mayor concurrencia.

Ejemplos muy sobresalientes lo tenemos aquí mismo en Canarias: en la pista de las Siete Cañadas del Parque Nacional del Teide, la pista que atraviesa el Monte del Agua en el Parque Rural de Teno, o diferentes pistas que atraviesan notables bosques de laurisilva en el Parque Rural de Anaga, por citar ejemplos bien cercanos en la isla de Tenerife. En este sentido conviene recordar que en Garajonay este proceso de cierre al tráfico rodado en las pistas del parque se ha consolidado y aceptado, a pesar de los recelos y rechazos que en su día suscitaron. Hoy en día resulta difícil entender la ordenación del uso público de un Parque Nacional con tan elevado número de visitas y tanta vulnerabilidad y fragilidad como es Garajonay sin adoptar este tipo de medidas.  Conviene y mucho no quedarnos ahora atrás y rematar la tarea aún incompleta de relegar el tráfico en las pistas del Parque. Este cambio es lo que necesitamos, guste o no a algunos, la unanimidad es imposible.

Garajonay, mejor sin coches

El mantenimiento del acceso rodado de este tramo de pista en el PRUG, precisamente el de mayor afluencia, evidencia una falta de coherencia con la afortunada solución de ratificación y consolidación del cierre estipulado para el resto de pistas del Parque. El problema debe afrontarse directamente y no evasivamente como lo hace el borrador del PRUG, sometiéndose y adaptándose al hábito automovilístico. Esto es eludir el criterio de dar prioridad a la conservación. Significa también una visión corta y desconsiderada con un lugar de naturaleza excepcional. El Parque Nacional de Garajonay debe ser siempre avanzadilla y referente de sostenibilidad, no se merece quedar en el vagón de cola.

No hay ninguna razón por la que se permita que los automóviles continúen llegando hasta el mismo corazón del Cedro. El coche omnipresente en todos lados debe quedar fuera de este espacio merecedor de un mayor respeto y consideración. Mejor sentir el latido de Garajonay sin motores.

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