Desde la Asociación Pluma se condena rotundamente los ataques LGTBIfóbicos y gordofóbicos que ha recibido en redes sociales un creador de contenido gomero al visibilizar la situación de falta de recursos de establecimientos de productos alimentarios en la isla con la llegada de una cadena de comida rápida a La Gomera.
Comentarios como «cansado de ver tanto afeminado», «el mariconeo este yo no puedo» o las burlas hacia su cuerpo son expresiones de discriminación que no podemos ni debemos normalizar.
«Ser afeminado, ser gay no es un insulto. Tener un cuerpo que no responde a los cánones establecidos tampoco debería convertirse en motivo de humillación. Nadie tiene derecho a cuestionar la dignidad de otra persona por su apariencia, su expresión de género u orientación sexual» se señala en un comunicado.
Para PLUMA «la masculinidad no tiene una única forma de expresarse ni tampoco determinan la orientación sexual de nadie. Los cuerpos no necesitan aprobación. Ninguna persona tiene que justificar su identidad, orientación o su apariencia para merecer respeto».
Indigna que estos ataques encuentren respaldo mediante comentarios y decenas de «me gusta». Detrás de cada pantalla hay personas, y detrás de cada insulto puede haber consecuencias que no desaparecen al cerrar una aplicación.
La libertad de expresión no es una carta blanca para humillar. Discrepar es legítimo; utilizar el cuerpo o la expresión de género de alguien para ridiculizarlo es discriminación.
Desde Pluma «trasladamos nuestro apoyo y solidaridad al influencer. Su bienestar, su intimidad y su derecho a decidir cómo afrontar lo sucedido deben estar por encima de cualquier exposición pública. Rechazamos que tenga que justificarse, responder a quienes le atacan o revivir continuamente las agresiones para demostrar el daño recibido. La responsabilidad de estas conductas corresponde exclusivamente a quienes las ejercen».
Estos ataques también envían «un mensaje de rechazo a otras personas, especialmente jóvenes, que todavía sienten miedo de mostrarse tal como son. La Gomera merece una convivencia donde nadie tenga que esconderse para evitar la humillación».
A quienes insultan: el problema no es ser gordo, afeminado o diferente a lo que ustedes esperan. El problema es creer que tienen derecho a humillar a alguien por ello.
Es necesario reforzar las acciones en materia de sensibilización para reducir cualquier signo de discriminación. Es urgente que las administraciones de la isla sigan coordinándose para evitar este tipo de actitudes. Y es prioritario que la ciudadanía tome conciencia de que lo ocurrido no puede ser obviado.
NUESTROS CUERPOS NO SE DISCUTEN. NUESTRAS IDENTIDADES NO SE CUESTIONAN. NUESTRA DIGNIDAD NO SE NEGOCIA.

