Unidad del Pueblo Canario (UPC) será la papeleta única, la alternativa unitaria de las izquierdas canarias, nacionalistas y confederales, para las elecciones generales del 29 de noviembre. Respondiendo al clamor de la gente progresista en favor de la unidad. Afrontando un momento crucial de nuestra historia en el que el avance de las extremas derechas hace peligrar las libertades, los derechos sociales, el autogobierno y la propia democracia. Se trata de las elecciones estatales más trascendentales en décadas y estamos obligados a estar a la altura de unas circunstancias críticas para Canarias, el Estado español y los pueblos del mundo.
Presentaremos listas unitarias -que integran Nueva Canarias-Bloque Canarista, Podemos Canarias, Izquierda Unida Canaria y Movimiento Sumar Canarias- en las distintas circunscripciones de las Islas. Para conseguir representación en las Cortes. Para defender consecuentemente los intereses de esta tierra, de sus mujeres y hombres, de sus trabajadores y clases medias. De sus servicios públicos y de su territorio y medio ambiente. Otros pretenden continuar su trabajo a favor de minorías privilegiadas y colaborar con su voto en un posible gobierno PP-Vox; ya lo intentaron en 2023, lo volverán a hacer ahora.
Consideramos esencial, por supuesto, contribuir a frenar el acceso ultra al Ejecutivo estatal y sus graves consecuencias: recortes educativos y sanitarios, al igual que en las pensiones y en la dependencia; eliminación de derechos laborales; retroceso en las políticas de igualdad entre mujeres y hombres, así como en relación al colectivo LGTBI; negacionismo en la lucha contra la Crisis Climática; ataques al autogobierno y centralismo, potenciación de la xenofobia, del racismo y del belicismo… forjando una sociedad más insolidaria, desequilibrada e injusta.
Trabajadores y clases mediasPero no basta con evitar que la extrema derecha imponga su reaccionaria agenda. Hay que ofrecer a la sociedad programas que supongan una esperanza de transformación realista, de cambios favorables en la vida de la gente, que disminuyan sus angustias por la estrechez de su salario y por ver como la vivienda se come el 50% o más de sus exiguos ingresos.
Hablo de un programa social, medioambiental y de defensa del autogobierno. Ofreciendo respuestas a los problemas más sangrantes que sufren trabajadores y clases medias. Entre ellos, la vivienda, que viene movilizando en el periodo reciente a miles de personas. Posibilitando el acceso en condiciones dignas y con costes razonables. Impidiendo que el pago del alquiler sea, como lo es hoy, un factor de empobrecimiento. Evitando que personas vulnerables sean expulsadas de sus viviendas y queden sin una alternativa habitacional. Actuando contundentemente ante la especulación.
Insistiendo, también, en el aumento de los salarios, asunto en el que Canarias se sitúa a la cola del Estado a pesar del constante crecimiento de su economía. Continuando el alza progresiva del SMI y trabajando para recuperar la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores y trabajadoras. Asegurando el presente y el futuro de las pensiones que la ultraderecha ya anuncia que privatizará. Defendiendo los derechos laborales que estarán en grave riesgo con un Gobierno PP-Vox.
Renovando los compromisos con la plena igualdad de las mujeres en todos los espacios de la sociedad. Ni un paso atrás en lo alcanzado en las leyes y en la vida cotidiana. Así como reafirmando lo avanzado en los derechos LGTBI. Machismo y homofobia son señas de identidad de la derecha que viene. Ya lo muestran en las comunidades que gobiernan.
Más derechos y mejor autogobierno
Implicados en los servicios públicos, frente a los intentos de infrafinanciarlos y degradarlos. La educación, la sanidad y las políticas de cuidados a las personas deben constituir un eje imprescindible de una sociedad que responda a las necesidades de las personas y no a planteamientos mercantilistas. Personas que pueden y deben desarrollar sus vidas en sus barrios y pueblos sin ser expulsados por un desarrollismo insensato que ocupa territorio, dificulta el acceso a la vivienda, colapsa las carreteras, acaba con el comercio tradicional, contamina y consume recursos energéticos e hídricos. Protegidas, también, frente a los desastres que origina la Crisis Climática.
Fortaleciendo el autogobierno, nuestra capacidad de decidir democráticamente sobre nuestro presente y futuro. Sin victimismos y con políticas centradas en el interés general, no el de poderosas minorías.
Siendo conscientes de que las cosas no se cambian de manera inmediata. Que queda mucho por hacer para alcanzar esa sociedad puesta al servicio de los seres humanos, no de las cosas. Actuando frente a un tsunami ultra que nos lleva a un mundo peor, más injusto, más insolidario, más violento, más inseguro, que responde a los intereses de unos pocos y que augura enormes sufrimientos, como ya sucedió cuando las ultraderechas llegaron al poder en la primera mitad del siglo XX.
Por eso, no caben ombliguismos estériles ni divisiones que solo benefician a las derechas. Solo unidos, con programas claros y alcanzables se puede frenar al fascismo y consolidar una democracia avanzada con un fuerte estado social descentralizado. El 29N es, para ello, una cita clave.
Unidad del Pueblo Canario (UPC) será la papeleta única, la alternativa unitaria de las izquierdas canarias, nacionalistas y confederales, para las elecciones generales del 29 de noviembre. Respondiendo al clamor de la gente progresista en favor de la unidad. Afrontando un momento crucial de nuestra historia en el que el avance de las extremas derechas hace peligrar las libertades, los derechos sociales, el autogobierno y la propia democracia. Se trata de las elecciones estatales más trascendentales en décadas y estamos obligados a estar a la altura de unas circunstancias críticas para Canarias, el Estado español y los pueblos del mundo.
Presentaremos listas unitarias -que integran Nueva Canarias-Bloque Canarista, Podemos Canarias, Izquierda Unida Canaria y Movimiento Sumar Canarias- en las distintas circunscripciones de las Islas. Para conseguir representación en las Cortes. Para defender consecuentemente los intereses de esta tierra, de sus mujeres y hombres, de sus trabajadores y clases medias. De sus servicios públicos y de su territorio y medio ambiente. Otros pretenden continuar su trabajo a favor de minorías privilegiadas y colaborar con su voto en un posible gobierno PP-Vox; ya lo intentaron en 2023, lo volverán a hacer ahora.
Consideramos esencial, por supuesto, contribuir a frenar el acceso ultra al Ejecutivo estatal y sus graves consecuencias: recortes educativos y sanitarios, al igual que en las pensiones y en la dependencia; eliminación de derechos laborales; retroceso en las políticas de igualdad entre mujeres y hombres, así como en relación al colectivo LGTBI; negacionismo en la lucha contra la Crisis Climática; ataques al autogobierno y centralismo, potenciación de la xenofobia, del racismo y del belicismo… forjando una sociedad más insolidaria, desequilibrada e injusta.
Trabajadores y clases medias
Pero no basta con evitar que la extrema derecha imponga su reaccionaria agenda. Hay que ofrecer a la sociedad programas que supongan una esperanza de transformación realista, de cambios favorables en la vida de la gente, que disminuyan sus angustias por la estrechez de su salario y por ver como la vivienda se come el 50% o más de sus exiguos ingresos.
Hablo de un programa social, medioambiental y de defensa del autogobierno. Ofreciendo respuestas a los problemas más sangrantes que sufren trabajadores y clases medias. Entre ellos, la vivienda, que viene movilizando en el periodo reciente a miles de personas. Posibilitando el acceso en condiciones dignas y con costes razonables. Impidiendo que el pago del alquiler sea, como lo es hoy, un factor de empobrecimiento. Evitando que personas vulnerables sean expulsadas de sus viviendas y queden sin una alternativa habitacional. Actuando contundentemente ante la especulación.
Insistiendo, también, en el aumento de los salarios, asunto en el que Canarias se sitúa a la cola del Estado a pesar del constante crecimiento de su economía. Continuando el alza progresiva del SMI y trabajando para recuperar la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores y trabajadoras. Asegurando el presente y el futuro de las pensiones que la ultraderecha ya anuncia que privatizará. Defendiendo los derechos laborales que estarán en grave riesgo con un Gobierno PP-Vox.
Renovando los compromisos con la plena igualdad de las mujeres en todos los espacios de la sociedad. Ni un paso atrás en lo alcanzado en las leyes y en la vida cotidiana. Así como reafirmando lo avanzado en los derechos LGTBI. Machismo y homofobia son señas de identidad de la derecha que viene. Ya lo muestran en las comunidades que gobiernan.
Más derechos y mejor autogobierno
Implicados en los servicios públicos, frente a los intentos de infrafinanciarlos y degradarlos. La educación, la sanidad y las políticas de cuidados a las personas deben constituir un eje imprescindible de una sociedad que responda a las necesidades de las personas y no a planteamientos mercantilistas. Personas que pueden y deben desarrollar sus vidas en sus barrios y pueblos sin ser expulsados por un desarrollismo insensato que ocupa territorio, dificulta el acceso a la vivienda, colapsa las carreteras, acaba con el comercio tradicional, contamina y consume recursos energéticos e hídricos. Protegidas, también, frente a los desastres que origina la Crisis Climática.
Fortaleciendo el autogobierno, nuestra capacidad de decidir democráticamente sobre nuestro presente y futuro. Sin victimismos y con políticas centradas en el interés general, no el de poderosas minorías.
Siendo conscientes de que las cosas no se cambian de manera inmediata. Que queda mucho por hacer para alcanzar esa sociedad puesta al servicio de los seres humanos, no de las cosas. Actuando frente a un tsunami ultra que nos lleva a un mundo peor, más injusto, más insolidario, más violento, más inseguro, que responde a los intereses de unos pocos y que augura enormes sufrimientos, como ya sucedió cuando las ultraderechas llegaron al poder en la primera mitad del siglo XX.
Por eso, no caben ombliguismos estériles ni divisiones que solo benefician a las derechas. Solo unidos, con programas claros y alcanzables se puede frenar al fascismo y consolidar una democracia avanzada con un fuerte estado social descentralizado. El 29N es, para ello, una cita clave.
Román Rodríguez es secretario nacional de Estrategias, Programas y Formación de Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-bc).

