Hay una señal que se repite en muchas economías domésticas y casi nadie relaciona con el producto que la provoca: pagas todos los meses, nunca te retrasas, y aun así la deuda de la tarjeta apenas baja. Pasa un año entero de recibos puntuales y el saldo pendiente sigue casi igual que al principio. Si te suena, es muy posible que tengas una tarjeta revolving y todavía no lo sepas.
Una tarjeta revolving es una tarjeta de crédito en la que devuelves lo que gastas en cuotas mensuales y los intereses se van sumando al capital que queda por pagar. A diferencia de una tarjeta de pago aplazado normal, aquí el crédito disponible se reconstruye a medida que amortizas, y la cuota mensual suele ser baja en relación con la deuda acumulada. Esa combinación, cuota baja y tipo de interés alto, es la que hace que el saldo descienda muy despacio y, en algunos casos, que la deuda crezca en lugar de reducirse.
Por qué la deuda no baja aunque pagues cada mes
Todo depende de cómo se reparte cada cuota. Cuando el interés es elevado, buena parte de lo que pagas cada mes se va en intereses y solo una pequeña porción reduce el capital. Como el crédito se va liberando de nuevo según amortizas, la sensación es la de una cuenta que nunca se cierra. El coste real de un crédito se mide por su TAE (la Tasa Anual Equivalente, que resume en un porcentaje lo que cuesta de verdad el dinero prestado), y en las tarjetas revolving esa TAE suele situarse muy por encima de la de un préstamo personal ordinario. El Banco de España, en su información al cliente bancario, viene advirtiendo desde hace años del coste que pueden alcanzar estos productos y recomienda revisar con atención el tipo aplicado antes de contratarlos.
Cómo saber si tu tarjeta es revolving
No siempre es evidente, porque muchas se comercializan con nombres comerciales atractivos y sin que la palabra revolving aparezca en primer plano. Aun así, hay indicios bastante fiables. El primero es la cuota: si cada mes pagas un importe fijo bajo o un porcentaje reducido de la deuda, al margen de cuánto hayas gastado, es una señal clara. El segundo es el extracto: si al amortizar vuelves a tener disponible ese mismo crédito para seguir gastando, estás ante un crédito que se reconstituye, que es el rasgo propio de la revolving. El tercero es el tipo de interés: si al leer el contrato ves una TAE muy superior a la de un préstamo normal, conviene detenerse. Y el cuarto, el más directo de todos, es preguntar a tu banco por escrito que te confirme la naturaleza del contrato y te facilite el tipo aplicado y el cuadro de amortización.
Qué dice la normativa y los tribunales
Las tarjetas revolving son un producto legal, pero no cualquier condición vale. Los tribunales españoles han analizado en numerosas ocasiones si el interés de estas tarjetas resulta desproporcionado, y el Tribunal Supremo ha fijado doctrina sobre cuándo un tipo puede considerarse usurario o cuándo el contrato adolece de falta de transparencia. Eso ha abierto la puerta a que muchos consumidores revisen contratos firmados hace años. Cada caso depende de sus cifras y de su documentación concreta, así que lo que decide no es una regla general sino el análisis del contrato en cuestión.
Qué puedes hacer si crees que la tuya es abusiva
Lo primero es reunir la documentación: el contrato, los extractos y cualquier comunicación con la entidad. Con eso en la mano, conviene que lo revise un abogado, porque aquí hay una diferencia que a veces se pasa por alto. No es lo mismo una empresa de reclamaciones masivas o una gestoría que un despacho de abogados que estudia tu caso y lleva el procedimiento de principio a fin. En Orejas Abogados, despacho en activo desde 1979, el procedimiento lo lleva personalmente Javier Álvarez Álvarez, abogado especializado en Derecho Concursal, con un trato personalizado caso por caso. La primera consulta es gratuita, en ella se estudia el contrato y se valora si hay recorrido para reclamar, y el despacho ofrece financiación para quien la necesite. Es un bufete de referencia en Asturias que trabaja para toda España, con una valoración de 4,9 sobre 5 en Google.
Preguntas frecuentes
¿Una tarjeta revolving es lo mismo que pagar a plazos?
No exactamente. En el pago aplazado clásico fraccionas una compra concreta y la terminas de pagar. En la revolving el crédito se reconstituye a medida que amortizas, de modo que puedes seguir disponiendo de él de forma continua, y los intereses se van acumulando sobre el saldo pendiente.
¿Cómo pido a mi banco que me confirme si mi tarjeta es revolving?
Puedes solicitarlo por escrito a tu entidad y pedir que te faciliten el contrato, el tipo de interés aplicado (la TAE) y el cuadro de amortización. Tienes derecho a conocer esas condiciones.
¿Se puede reclamar lo pagado de más?
Depende de cada contrato y de su documentación. Por eso el primer paso es que un abogado analice tu caso concreto antes de dar nada por hecho.
Fuente: Banco de España, información al cliente bancario.

