El Pleno del Cabildo de La Gomera aprobó el compromiso de gasto plurianual destinado a garantizar la gestión, el control y la vigilancia ambiental del Complejo Ambiental de El Revolcadero y del Punto Limpio de San Sebastián de La Gomera durante el periodo 2026-2028, con una inversión de 7.752.004,93 euros.
El presidente del Cabildo, Casimiro Curbelo, destacó que esta aprobación “permite garantizar la continuidad de un servicio público esencial para La Gomera y, al mismo tiempo, avanzar en la modernización del principal centro insular de gestión de residuos”. Curbelo señaló que “esta planificación plurianual aporta estabilidad y seguridad al sistema, ya que no se limita al funcionamiento cotidiano de El Revolcadero, sino que incorpora inversiones para mejorar las instalaciones, renovar los equipos y reforzar la capacidad de tratamiento de las distintas fracciones de residuos que se generan en la isla”.
El encargo comprende la explotación integral del Complejo Ambiental, incluyendo la recepción, el control, la clasificación, el triaje, el acondicionamiento, la valorización, el tratamiento y la eliminación de los residuos cuando corresponda. También abarca la gestión del vaso de vertido, los lixiviados, el biogás y las coberturas, así como el tratamiento de residuos sólidos urbanos, envases ligeros, papel y cartón, residuos voluminosos, restos vegetales y residuos de construcción y demolición.
La prestación incluye, además, el mantenimiento preventivo, correctivo y predictivo de los edificios, las redes, la maquinaria, los vehículos y los equipos adscritos al servicio. A estas tareas se suman el control y seguimiento ambiental de las instalaciones, el cumplimiento de las autorizaciones y los planes de vigilancia, la limpieza de los residuos dispersos por efecto del viento y la implantación de nuevos servicios de recogida selectiva, entre ellos los destinados al aceite doméstico usado y los residuos textiles.
El consejero insular de Sostenibilidad, Héctor Cabrera, explicó que el programa “combina la operatividad diaria de las instalaciones con una intervención planificada sobre sus infraestructuras y sus procesos de tratamiento”. Según Cabrera, “el objetivo es incrementar la valorización de los materiales, reducir progresivamente la cantidad de residuos que termina en el vaso de vertido y disponer de instalaciones y equipos más eficientes, seguros y adaptados a las exigencias ambientales actuales”.
La inversión incorpora igualmente la renovación de la enfardadora y de la compactadora, recursos para la reparación de vehículos y maquinaria, el suministro de áridos para la cubrición del vaso de vertido, la realización de controles y muestreos ambientales, la adquisición de materiales de mantenimiento y la prestación de un servicio específico de apoyo de maquinista. Cabrera indicó que “esta planificación permitirá reforzar la prevención, mejorar las condiciones de seguridad y disponer de un control más riguroso de toda la actividad que se desarrolla en el complejo”.

