Beatriz Fernández Barahona ha creado una serie de nueve chalecos artesanales y dos cuellos ceremoniales para su firma Alhaja Art Couture que desdibujan la frontera entre arte, alta costura y joyería. Son piezas concebidas una a una y cosidas íntegramente a mano por la diseñadora afincada en La Gomera y que tendrán su protagonismo en la segunda edición de la pasarela ‘La Gomera. Moda y Magia’, que se celebrará el próximo 25 de julio en el Puerto de Vueltas de Valle Gran Rey. Y es que la creadora será una de la quincena de diseñadores que mostrarán sus trabajos en el desfile organizado por el Cabildo y en el que se podrán conocer las propuestas para la próxima temporada de empresas y diseñadores de la isla, que se han ido incorporado al proyecto tras meses de trabajo y formación.
Realizadas en serraje de primera calidad, se trata de un material elegido por la creadora por su resistencia y delicadeza y que no solo responde a una cuestión estética, sino también conceptual, ya que sitúa la colección en un terreno más sensorial y exclusivo. Así, como punto de partida creativo, la propuesta de Beatriz Fernández Barahona se articula en torno a seis patrones base con dos variantes cada uno: Elixir, Inti, Alma, Alas y Om, cuatro femeninos y uno masculino a los que suma un Cuello Ceremonial unisex. A partir de ahí, la diseñadora deja que la intuición marque el camino.
Caories, conchas pulidas, caracolas segmentadas, coral rojo, perlas y piedras semipreciosas como turquesa, lapislázuli, cornalina, cuarzo y ágata se integran en composiciones donde predominan tonos tierra, mar, sangre y hueso. “Esta colección a diferencia de otras obras, no parte de un diseño previo o una idea fija. La inspiración surge a medida que voy avanzando en la prenda, canalizando cada paso y así su estética”, explica la creadora. “Cada pieza responde a lo que está ocurriendo en ese momento y esto es la guía en el proceso creativo para la realización y acabados”. Por todo ello, añade que “cada chaleco es irrepetible”.
El resultado conecta el Mediterráneo, el Océano y la Montaña. No es casual, la colección bebe directamente de los años que la diseñadora ha vivido en La Gomera y en Ibiza, dos territorios donde el paisaje y la vida comunitaria tienen un peso simbólico muy fuerte. Esa misma raíz, explica la presencia de un cuello ceremonial, una pieza menos codificada que un chaleco y cargada de significado. Un homenaje a los rituales, a las reuniones humanas y a la memoria compartida.
Una prenda estratégica
El chaleco se convierte en una prenda estratégica. Versátil, atemporal y capaz de transformar por completo un estilismo, se adapta tanto a un uso cotidiano como a contextos más especiales. Además, la firma abre ahora nueva línea, los complementos en marroquinería y joyería que expanden el universo Alhaja Art Couture.
Más allá de esta destacada y sorprendente propuesta, la trayectoria de Beatriz Fernández Barahona respalda una mirada sólida y profundamente ligada al oficio. Figurinista de Teatro, patronista y estilista especializada en patronaje, ha colaborado en producciones de compañías y entidades como Teatro del Temple, Los McClown, Miguel Ángel Berna o el Centro Dramático de Aragón, a participado en rodajes de Cine, Cortometraje y Documental, acompañado en procesos creativos en diferentes firmas de diseñadores como MiaMaría, Cornelia Parker y Virginia Vald, y ha realizado innumerables prendas a medida para incontables encargos a particulares, durante sus treinta y seis años de bagaje y trayectoria desde que comenzara su formación como Técnico Superior Especialista en Moda y Confección.
Y es que, para ella, el vestuario es un vehículo de expresión que transforma a quien lo lleva. “He visto cómo el actor se transforma y crece cuando se viste. El vestuario te envuelve y engrandece, cambia tu manera de andar y de estar. Esa es mi motivación y juego, impregnando la obra de todos los elementos para sentir cómo las emociones y la actitud emergen cuando te pones una prenda tan especial como estos chalecos”, concluye.
Así, en un momento en el que la moda vuelve la mirada hacia lo artesanal, lo emocional y lo auténtico, estas piezas atemporales nacidas de las manos y la inspiración de la diseñadora afincada en La Gomera aportan un discurso propio de autor, donde cada puntada cuenta y cada chaleco brilla como lo que es, una obra de arte para vestir.




















