La música puede unir y convertirse en vínculo consanguíneo entre generaciones de una misma familia. Es lo que sucede con el timplista majorero Domingo Rodríguez ‘El Colorao’ y sus dos hijas, Ayla y Julia, que protagonizan el íntimo, sugerente y poético espectáculo musical ‘La línea del horizonte’, que el día 5 de junio podrá disfrutarse en el Auditorio Insular de San Sebastián de La Gomera, a las 20:00 horas.
El más personal espectáculo de ‘El Colorao’ se presenta en una función gratuita impulsada por el Cabildo gomero con motivo del Día de Canarias, en la que colabora el Programa Mares del Instituto Canario de Desarrollo Cultural del Gobierno de Canarias.
Islas y afectos
Creado por Domingo Rodríguez «El Colorao», uno de los artistas más influyentes de la música popular de Canarias, ‘La línea del horizonte’ se concibe como un viaje íntimo y poético a través del sonido, la palabra y la memoria compartida entre el timplista y sus dos hijas, Julia y Ayla, con quienes ofrece un viaje emocional que entrelaza música, palabra y memoria, a través de generaciones, islas y afectos. La dirección y dramaturgia del montaje corre a cargo de Mario Vega junto a Ruth Sánchez, y la producción es de Unahoramenos.
A través de textos escritos por los tres donde se incluyen poemas, canciones y pensamientos, la función se convierte en una conversación a tres voces. Ellos los recitan, los cantan y los transforman en música en directo, creando una atmósfera envolvente donde la tradición se funde con la experimentación. Un diálogo intergeneracional que se nutre del paisaje, la raíz, y de las preguntas que atraviesan a quienes viven rodeados por el mar que baña las Islas Canarias.
‘La línea del horizonte’ toma su título de esa presencia constante y nítida en la vida de los canarios: el mar, siempre visible, siempre marcando una frontera que es también una promesa. Esa línea, que desde cada rincón del archipiélago señala el límite del mundo conocido, se convierte aquí en símbolo de pertenencia, búsqueda y proyección hacia el futuro. Hablamos, por tanto, de una propuesta profundamente canaria, pero con eco universal, que celebra el arte de contar(se) en familia y de mirar juntos con música, amor y palabra hacia ese horizonte que nunca se alcanza, pero siempre guía.














