POR SALVADOR GARCÍA LLANOS.- Tiene razón el escritor Javier Cercas cuando titula El periódico de la democracia (Random House), referido al diario El País, que está celebrando por todo lo alto su cincuenta aniversario. Su edición de ayer es una auténtica lección de periodismo, como tantas otras impartidas desde aquella aparición en mayo de 1976, cuando recién concluido el servicio militar, coincidía con nuestra incorporación a Diario de Avisos, que iniciaba, con nueva propiedad empresarial y nueva dirección, una etapa ilusionante como en realidad era todo lo que envolvía la conquista de la democracia en nuestro país.
(Chusma Latorre y Charly Bernal, que habían llegado de la mano de Leopoldo Fernández, director, un histórico al frente del rotativo tinerfeño superada su trayectoria palmera, se embarcaron en la que no dejaba de ser una aventura. Latorre, cuando salía a tomar café a media tarde, inoculó una frase para la historia: “Voy a comprar el país”, decía siempre con sorna de segundas intenciones. Pero el propósito se hizo costumbre y terminó terminó habitando entre nosotros, desde entonces seguidores permanentes de lo que luego sería uno de los soportes esenciales de la convivencia democrática en el que, además, desempeñaba tareas el maestro Juan Cruz Ruiz).
Al cabo de cincuenta años, en efecto, Cercas asumió el reto de contar la historia de un país a través de la de su periódico de referencia; pero El periódico de la democracia no es solo una historia personal de ese periodo: es también una reflexión acerca de la relación del periodismo con la literatura, una crónica de la formación intelectual de un escritor y un homenaje a la importancia de la prensa en la construcción y la defensa de las libertades.
Desde aquel primer número, El País contiene la larga, pero densa y amena a la vez, crónica de lo acontecido en el mundo y en nuestro país. Portadas y coberturas extraordinarias. Firmas históricas (maestro Haro Tecglen, cuánto te echamos de menos), testimonios únicos que enriquecieron el conocimiento de quienes hemos sido y seguimos siendo obreros de la comunicación. Ha sido siempre un periódico en la vanguardia, adalid de valores democráticos y pluralistas. Ha sido la referencia rigurosa y necesaria para ser consumidores críticos de información. Aprendimos, convivimos y nos apoyamos en El País cada vez que fue necesario hacerlo.
Una frase feliz de su actual director, Jan Martínez Ahrens: “En El País, los lectores son las varas de medir”. Porque, en efecto, son los lectores los que también han contribuido a forjar la personalidad de un periódico, los que han configurado una talla sobresaliente, los que representan un cuerpo heterogéneo y aperturista que demanda constantemente la verdad y el contraste, dos principios primordiales en el periodismo de nuestros días. El poderío del medio se manifiesta en las siete ediciones diferentes que ofrece (una de ellas, en inglés) y su presencia en las principales redes sociales -donde le siguen 27 millones de usuarios- y mantiene cerca de 60 boletines informativos con más de un millón de lectores suscritos. Además, organiza encuentros con algunos de sus 400 periodistas en todo el mundo y visitas a las redacciones a través de su programa de El País+ para suscriptores, que incluye muchas otras ventajas y actividades a las que se suman ahora las de este cincuenta aniersario.
Lo dicho: una vivificante lección de periodismo vanguardista y democrático.


















