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El FDCAN: una herramienta útil para construir una Canarias más equilibrada

Hablar del Fondo de Desarrollo de Canarias es hablar de una de las decisiones estratégicas más importantes que ha tomado nuestra comunidad autónoma en las últimas décadas. No solo por su dimensión económica, sino por lo que ha significado en términos de cohesión territorial, igualdad de oportunidades y capacidad real de transformar nuestras islas.

Cuando en 2015 se acordó destinar los recursos del extinto IGTE a inversiones productivas y políticas activas de empleo, se sentaron las bases de un modelo que hoy podemos afirmar que ha funcionado. El FDCAN no nació como un simple instrumento de financiación, sino como una apuesta por orientar el gasto público hacia el desarrollo, la innovación y la mejora de la calidad de vida de los canarios.

Diez años después, los datos son claros. El Fondo ha movilizado miles de millones de euros en Canarias, generando decenas de miles de empleos y multiplicando su impacto en la economía real. Pero más allá de las cifras globales, hay realidades concretas que explican su verdadero valor, y una de ellas es La Gomera.

En nuestra isla, ha sido una herramienta decisiva para avanzar. Entre 2016 y 2022 se han ejecutado 196 proyectos, con una inversión superior a los 85 millones de euros, lo que nos sitúa como la isla con mayor inversión per cápita del Archipiélago. Estos recursos han permitido actuar donde más se necesitaba: mejorar infraestructuras, reforzar servicios públicos, impulsar el tejido económico y generar empleo.

Pero el impacto del FDCAN no se mide únicamente en inversiones. Se mide en oportunidades. En la posibilidad de que una isla no capitalina como La Gomera pueda planificar su desarrollo a medio y largo plazo, ejecutar proyectos que de otra manera serían inviables y garantizar que sus ciudadanos tengan acceso a servicios y condiciones de vida equiparables al resto del territorio.

Esta semana que se ha garantizado su continuidad durante diez años más, ha sido un buen momento para determinar cómo reforzarlo y adaptarlo a los nuevos desafíos. Canarias afronta retos importantes: el acceso a la vivienda, el envejecimiento de la población, la necesidad de modernizar aún más su modelo productivo o avanzar en sostenibilidad.

En este sentido, es acertado que el futuro del Fondo incorpore nuevas prioridades, como las infraestructuras sociosanitarias o las políticas de vivienda. Se trata de evolucionar sin perder la esencia de lo que ha funcionado: una planificación estratégica, una financiación estable y una gestión compartida.

Defenderlo es, en definitiva, defender un modelo de desarrollo que ha demostrado ser útil. Un modelo que ha contribuido a reducir desequilibrios, especialmente en La Palma, La Gomera y El Hierro,  a fortalecer la cohesión territorial y a generar oportunidades allí donde más se necesitan. Para islas como La Gomera, este tipo de instrumentos no son una necesidad. Porque solo garantizando recursos estables y políticas bien orientadas podremos seguir avanzando hacia una Canarias más justa, más equilibrada y con más futuro para todos.

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