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Canarias tendrá más calima en el futuro con peor calidad del aire frente a estudios que sugieren beneficios para sus suelos

El pasado mes de febrero, la revista Chemosphere publicó los resultados de un análisis elaborado por investigadores de las universidades de La Laguna y de Málaga que mencionaron que el polvo sahariano enriquece la tierra con plutonio

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Calima en el aeropuerto de Gran Canaria (archivo)

El Gobierno de Canarias decretó este sábado la cuarta prealerta por calima en lo que va de año, que comenzó este domingo, 17 de marzo, a las 9.00 horas en todo el Archipiélago. La presencia constante de este polvo en suspensión tiene consecuencias negativas para el aire que pueden agravar los problemas de salud de personas con enfermedades crónicas o respiratorias, sin embargo, según en un estudio elaborado y publicado el pasado mes de febrero, por investigadores de las universidades de La Laguna y de Málaga, sugirieron que estas partículas enriquecen los suelos con isótopos de 137Cs y plutonio.

Dicho estudio se basó en dos intensos y consecutivos episodios de calima en el año 2022. La llegada de polvo sahariano afectó considerablemente al sur de España y, en menor medida, a Canarias.

Según informó la ULL en la página del centro universitario, este tipo de investigaciones cobrarán más relevancia en una época en la que los avisos por polvo en suspensión de origen sahariano están siendo más frecuentes, y por ello, es de “interés conocer todo lo posible sobre su composición”. Aunque los casos estudiados duraron unos pocos días, el impacto radiológico reportado sugiere que este tipo de evento extremo de polvo del Sahara podría tener fuertes implicaciones regionales.

La información recopilada sugirió un proceso continuo de enriquecimiento de los isótopos de 137Cs y plutonio en los suelos de las áreas receptoras, como consecuencia de la resuspensión, transporte y deposición del polvo sahariano.

En cualquier caso, las muestras de aerosol analizadas “no representan ningún riesgo radiológico para la población”, así lo informó el centro universitario canario en su página web.

Esta semana se prevé un episodio más que sumar a la lista de prealertas por calima en lo que llevamos de año, un fenómeno meteorológico que parece resistirse a abandonar las islas por completo, o por lo menos dar una tregua. De 77 días trascurridos desde que entramos en 2024, 19 de ellos hemos estado en prealerta por calima.

Según el Gobierno canario, y teniendo en cuenta la información facilitada por la Agencia Estatal de Meteorología y otras fuentes disponibles, afectará principalmente a Fuerteventura y Lanzarote, así como a las medianías, cumbres y vertientes sur de las restantes islas. Provocará disminución de visibilidad y podría generar o agravar los problemas de salud a personas con enfermedades crónicas o respiratorias, por lo que el Ejecutivo regional insta a la población a seguir los consejos de autoprotección de la Dirección General de Emergencias.

Un fenómeno variable con picos más intensos en los últimos años

En una entrevista con EFE, el delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Canarias, David Suárez, indicó que desde la década de los 80 se ha apreciado un descenso en la cantidad de calima pero existe una “gran variabilidad” que hace que aparezcan esos picos más intensos.

Suarez señaló que debido a la situación de sequía prolongada en el norte de África, que hace que la humedad del suelo “sea más baja y que el polvo esté más disponible”, unida a vientos intensos capaces de levantar esas partículas, y el anticiclón de las Azores desplazado más al este de lo habitual, arrojan una explicación de los episodios de calima en los inviernos de Canarias de los últimos años, y apuntó que desde 2020 se nota un incremento en la actividad del polvo en suspensión, hacia el archipiélago.

“Es decir, necesitamos, primero, que el polvo esté disponible y, por otro lado, que la dinámica atmosférica sea capaz de levantar ese polvo y trasladarlo hacia otras regiones, y eso es lo que hemos visto, por ejemplo, en estos últimos inviernos”, detalla Suárez.

Calima y cambio climático ¿van de la mano?

Entre los meses de diciembre de 2023 y febrero de 2024, Canarias registró el invierno más cálido desde 1961 con una media de 17,7º C, temperaturas anormales en esta época del año, ya que supuso estar 2,5ºC por encima de lo habitual. Estos meses estuvieron marcados por la presencia constante de calima y la escasez de precipitaciones.

El delegado de la Agencia Estatal de Meteorología admitió que el cambio climático sí que podría tener relación con los episodios de calima ya que el aumento de las temperaturas y la falta de lluvia contribuyen a bajar la humedad del suelo e inciden en la desertificación de las tierras del norte de Marruecos.

Sin embargo, Suárez indica que no hay artículos de investigadores que concluyan esa teoría ni de que exista relación directa entre la existencia de un mayor número de eventos de polvo y el cambio climático.

“Seguramente haya mucha gente, grupos de investigación más especializados, que pueden estar haciendo este tipo de análisis, pero yo a día de hoy no conozco”, reconoció el meteorólogo.

“Yo señalaría los cambios de uso del suelo que se van produciendo; el descenso de la humedad relativa del suelo en la región fuente, si se prevé que haya un descenso de las precipitaciones o si ha habido un descenso de las precipitaciones, y después también nos queda ver qué patrones sinópticos dominarán cada trimestre o cada estación”, enumeró.

Como señala Suárez, ese “cambio del uso del suelo”, es también a lo que hace mención la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), en un informe difundido hace unos días, de la donde ha publicado por primera vez los resultados de la Evaluación Europea del Riesgo Climático (EUCRA, en sus siglas en inglés), y donde enumeran como “factores no-climáticos”, el uso y planificación del suelo, las prácticas de turismo “insostenible” y la sobrepesca que  acentúan el impacto del calentamiento global en las regiones de la Macaronesia, entre las que se encuentra Canarias, y además advierten de la llegada de fenómenos meteorológicos extremos al Archipiélago ( olas de calor y tormentas tropicales), pero también describen distintas actividades humanas que agravan las consecuencias de la crisis climática.