Doctor Manuel Damas. Foto Eduardo Castro

Por María Esther Hernández Padilla.- La memoria de un pueblo está en cada uno de sus hijos, son nuestras raíces, nuestra identidad”.

La memoria entreteje nuestra historia y debe ser escrita para que perviva por generaciones.

Ya hay constancia por escrito de lo que significó el Dr. Damas para este pueblo, pero quiero enlazarlo a la memoria de sus padres, de los que haré una breve semblanza: Don Manuel y Doña Soledad. Personas honorables y de buen hacer. Vinculados por su trabajo a este pueblo y a la Comunidad parroquial como creyentes y benefactores. Don Manuel al frente de su comercio, me consta que ayudó a cuantas personas en momentos de dificultad lo necesitaron. Lo recuerdo junto a mi abuelo Salvador llevando las imágenes en las procesiones y con el palio y las velas en la procesión del Corpus como miembros de la Hermandad del Señor. Doña Soledad, procedente de Güimar, llega como maestra a San Sebastián, una excelente profesional de la docencia. Las que nos iniciábamos en la profesión, la teníamos como modelo. Estuvo ejerciendo hasta el límite de edad, 70 años, lúcida, con energía, siempre afable, se hizo querer.

Sus hijos Marisol, Manolo, Fernando y Rosa Margarita, heredaron los valores de sus padres. Querían mucho a su pueblo y aunque en otra isla por razones profesionales y de familia, han mantenido siempre sus vínculos con San Sebastián.

Don Manuel Damas, el Dr. Damas o Manolo para sus amigos y allegados. Que fue un excelente profesional de la medicina, nadie lo pone en duda. Dignificó su profesión porque ejerció con conciencia de servidor público. Fue profeta en su tierra porque amaba su profesión, a su gente, a su pueblo, era feliz de vivir aquí y por eso se ganó el respeto, la estima y el reconocimiento de todos.

Fue un médico disponible las 24 horas del día y por su inteligencia, formación constante y capacidad de trabajo, abarcó competencias más allá de la de médico de familia. Por entonces no era fácil contar con otros facultativos que quisieran venir a La Gomera con deseo de permanencia en el tiempo, o las condiciones de entonces no lo facilitaban. Especialmente quiero destacar su ejercicio como Pediatra. A su consulta acudíamos con nuestros niñas y niños desde recién nacidos para las revisiones habituales. Pero, cuando acudíamos con la angustia porque enfermaban, nada más entrar y poner a nuestras niñas, en mi caso, bajo su observación, con las palabras justas de su diagnóstico y lo que recetaba, nos invadía la tranquilidad cuando salíamos de la consulta de que ya empezaban a mejorar. Tenía en su mente a cada paciente, a su entorno, sus circunstancias, le dedicaba el tiempo y la atención que requería cada caso. Unía a su profesionalidad como médico, su humanidad como persona.

Entrega del premio de `Méritos Humanos’ del Ayuntamiento de San Sebastián de La Gomera

Justo los reconocimientos que se le otorgaron: Medalla de Oro de la Villa por el Ayuntamiento en 1987, homenaje del grupo folclórico Hautacuperche en 2012 y Méritos Humanos que concede el Ayuntamiento en 2017.En sus palabras de agradecimiento dijo “que siempre se había sentido querido en su isla.”

Se incorpora como médico en el año 1962 con 25 años y ejercería por 25 años en su pueblo hasta su traslado a Santa Cruz, donde a su consulta seguirían acudiendo los gomeros de aquí y los gomeros de allá, por la fe depositada en su diagnóstico certero. Fue una gran pérdida para nosotros como médico y hoy lo es para su familia cuando disfrutaba de una apacible jubilación.

Encuentra el amor aquí, en San Sebastián; Maricruz, la mujer amable, servicial, comprensiva con las exigencias de un trabajo intenso. Aquí nacieron y criaron a sus hijos Vicky y Manuel Moisés, que, junto a Gemma, su mujer y sus nietos Carlos y Eva, son en estos momentos de tristeza un gran soporte emocional para ella.

Pero Manolo, el hombre de aspecto serio, porque lo era, pero de sonrisa fácil, tenía un gran concepto de la amistad, era amigo de sus amigos. Disfrutaba mucho en las charlas y reuniones, era de criterio firme, pero en conversaciones distendidas reía con ganas, reíamos todos con sus golpes de humor. Buenos momentos, buenos recuerdos.

El que Maricruz y Memé, además de primos se quisieran como hermanos, hizo que se forjara entre nosotros una entrañable amistad.

Me duele hacer referencia a este recuerdo, pero lo expreso como agradecimiento y prueba de la calidad humana como familia y como amigos de Manolo y Maricruz. En la última etapa de mi marido, Memé, que por razón de su enfermedad nos encontrábamos en Santa Cruz, encontramos con el apoyo de la familia incluidos ellos que se esmeraron para hacernos llevaderos nuestros momentos más difíciles. Maricruz fue el hombro cercano para llorar en el último momento. Cinco años después le ofrecí el mío.

La vida es así de impredecible, pero las personas de fe sabemos que Dios nos infunde fortaleza, y aún con las alas rotas remontamos el vuelo.

Hoy descansan en la paz de Dios y desde allí interceden y velan por sus seres queridos que quedamos aquí. Ellos siempre estarán en nuestro corazón y en nuestra memoria.

Nota de la redacción.-

Don Manuel Damas Estévez, falleció el día 6 de septiembre de 2021 a los 84 años de edad.

Sus familiares, ruegan a sus amistades y personas piadosas, una oración por su alma y se sirvan asistir a la misa que tendrá lugar el sábado día 9 de octubre de 2021 a las 19:00 horas en la Parroquia de Nuestra Señora de La Asunción en San Sebastián de La Gomera.
 
Favores que agradecerán profundamente.