Uno de los peligros de los viajes muy largos es que a veces a los viajeros se les olvida de dónde vienen y lo que es más importante, a dónde van. Por el camino, inevitablemente,  van surgiendo distracciones, descubrimientos o reclamos que te hacen perder de vista aquellas ideas que hicieron que emprendieras el viaje. Yo les puedo garantizar que no es el caso de Agrupación Socialista Gomera ni de los hombres y mujeres que formamos parte de ella.

Hace ya algunos años que levantamos una bandera que hasta entonces nadie había izado en Canarias: la de la justicia social y la igualdad en un Archipiélago en el que se había instalado una tradicional discriminación inaceptable entre los ciudadanos en función del lugar en el que viven. En defensa de La Gomera y de todos los hombres y mujeres que viven en esa maravillosa Isla, ASG llegó al Parlamento de Canarias y a las Cortes españolas para poner voz a las necesidades de quienes nunca fueron tratados de acuerdo a sus necesidades.

A lo largo de estos años, esa voz ha calado. Se ha reconocido la existencia de una doble insularidad que se traduce en sobrecostos que castigan a las familias y en la prestación de unos servicios públicos de inferior calidad y dotación que los que disfrutan los ciudadanos que viven en las islas capitalinas. La Gomera, como cualquier otra isla de Canarias, piensa en canario. Nos sentimos parte de un Archipiélago y un pueblo único y desde esta tierra colaboramos y nos esforzamos como el que más en la prosperidad de todos. Pero no perdemos de vista los principios por los que nos pusimos en marcha para crear una alternativa política comprometida en la defensa de aquellos que tienen mayores necesidades y enfrentan mayores dificultades.

Luchamos para crear el Fondo de Desarrollo Regional, que se transformó en una herramienta de inversión en la que se discriminaba a favor de las islas que requerían más esfuerzo en materia de infraestructuras públicas. Y lo hicimos, entre otros asuntos,  por una adaptación de los estándares de la Ley canaria de Turismo a las llamadas “islas verdes”, menos desarrolladas. Fue una dura batalla en la que tuvimos que enfrentarnos a un centralismo histórico, asentado en los liderazgos políticos de las dos grandes islas capitalinas, mal acostumbradas a darse a sí mismas la mayor importancia y los mayores recursos. Como ya hemos denunciado muchas veces, la Autonomía de Canarias se construyó repartiendo las sedes institucionales en las dos islas mayores, que aglutinan a más de cien mil empleados públicos y la sede de las grandes empresas y el poder económico. Un centralismo que se ha dejado notar a través de décadas en donde unos han crecido vertiginosamente mientras otros se han quedado atrás.

Sin prisa, pero sin pausa, hemos trabajado, con prudencia pero con determinación, en que los intereses de las islas no capitalinas, de las que nos sentimos representantes, no sean olvidados y que sus demandas no sean postergadas. En este año 2020, Canarias se enfrenta al reto de conseguir los niveles de financiación que esta tierra se merece, con el cumplimiento del nuevo Estatuto de autonomía y de la nueva Ley del REF. Y tengan ustedes la seguridad de que en ese contexto, la exigencia de ASG será la construcción de una igualdad efectiva en los derechos y servicios que reciben los ciudadanos de toda Canarias, con independencia del territorio en el que vivan.

La Gomera ha emprendido el reto de ser una isla sostenible. Creemos que el futuro pasa por legar a nuestros descendientes un medio natural mejor que el que heredamos nosotros. Por un principio de corresponsabilidad en la lucha contra el cambio climático, pero también por estrategia económica: existe un nuevo mundo de actividades y empleo cualificado en la transición hacia las energías renovables que, además, aumentarán nuestra independencia energética. Hemos mejorado la conectividad marítima de nuestra isla, como herramienta fundamental al servicio del progreso. Y avanzamos en la recuperación de conexiones aéreas con otras islas. Estamos impulsando las actividades comerciales y los proyectos dirigidos a un turismo de calidad. Y lucharemos incansablemente para que se aumente la dotación de servicios públicos que mejoren la calidad de vida de nuestra gente.

Estamos en el camino que iniciamos. El éxito no se nos ha subido a la cabeza porque todos los días recordamos de dónde venimos y a quién servimos. Y porque no perdemos de vista que nuestro reto solo acabará el día en que construyamos de verdad esa otra Canarias más justa por la que trabajamos cada día desde, por y para La Gomera.