Lugares como el Parque Nacional de Garajonay merecen tener a disposición de sus visitantes productos turísticos acorde con este escenario único. La oferta de recursos, servicios y equipamientos que el parque pone a libre disposición debe servir para que las empresas turísticas mejoren o actualicen su oferta ecoturística.

Una gran parte del sector privado, compuesto principalmente por pequeñas y medianas empresas, está dispuesto a protagonizar la creación o renovación de sus productos. A través del curso celebrado recientemente, denominado “Diseño de productos ecoturísticos asociados a los valores de los parques nacionales”, han adquirido los conocimientos claves para dar este paso, comenzando por una revisión de su oferta actual y descubriendo cómo acomodarla tanto a la demanda como al espacio protegido.

La necesaria colaboración público-privado queda reflejada en el alto interés mostrado por la actividad formativa, se cubrieron las veinticinco plazas, la asistencia fue elevada, la participación muy alta y los resultados ya comienzan a notarse.

El origen de este curso se remonta en el tiempo, en numerosas ocasiones se intentó ponerlo en marcha y el contexto lo iba apremiando. El I Congreso Nacional de Ecoturismo (2016), del que emanó la Declaración de Daimiel, la tercera renovación de la Carta Europea de Turismo Sostenible (CETS) en La Gomera, la inminente revisión del P.R.U.G., más de cuarenta empresas turísticas adheridas a la CETS y el crecimiento del número de visitantes al parque nacional nos daban los argumentos y justificaciones para hacer la convocatoria.

El Programa de Formación Ambiental del Organismo Autónomo Parques Nacionales (Ministerio para la Transición Ecológica), denominado En-torno a los parques nacionales puso la financiación y facilitó su celebración.

La propuesta para los asistentes era exigente; debían aparcar su trabajo por cinco días y dedicarlos a pensar, escuchar, debatir y reflexionar. Se buscaba que los profesionales del turismo analizaran qué tipo de visita están realizando (o quieren realizar) al parque nacional con sus clientes, cómo la desarrollan, qué cambiarían para adaptarla a la turista de naturaleza, cómo la comunican, y cómo la comercializan y promocionan en esta era digital de alta competitividad. Con estos objetivos los destinatarios seleccionados fueron aquellos que prestan sus servicios y realizan sus actividades en el contexto del parque y la isla.

El curso, planteado en formato teórico-práctico, se desarrolló en cinco módulos. En los dos primeros se trasladó los valores tangibles e intangibles del parque nacional y del contexto insular.  Se hizo una mirada particularmente pensada para ellos, a través de la interpretación del patrimonio y poniéndonos en la visión del turista/visitantes se seleccionaron aquellos recursos naturales y culturales que pudieran servir para esa nueva oferta ecoturística, y también se explicaron los instrumentos normativos, la capacidad de acogida, los estudios de opinión y los planes de gestión que deben conocer y aplicar.

El tercer módulo sirvió para trasladar tres experiencias foráneas muy diferentes. Asturias, Lanzarote y Tenerife fueron los destinos seleccionados por su disparidad. Todas expusieron su trayectoria y dejaron claro que el ecoturismo es genuino cuando existe un compromiso fuerte con el territorio donde se desarrolla.

El cuarto módulo sirvió para el diseño de productos desde la orientación de la experiencia del turista. El ecoturismo cuenta historias usando los cinco sentidos y teniendo en cuenta el viaje desde su origen hasta el post. Con la metodología de “Constelación de valor” se dieron los primeros pasos para crear experiencias memorables, novedosas y auténticas. Una de las preguntas claves fue si con la actividad que estamos ofreciendo somos capaces de transformar al cliente dejando en él una huella duradera que permita crear gestos, conciencia, cambios.

El último módulo se dedicó a la comercialización, promoción, comunicación y acciones de marketing operativo. El sector privado es conocedor de la revolución tecnológica y de las utilidades que le ofrece. Sabe que su cliente decide por internet puesto que el ecoturista también es digital. La tecnología está a nuestro servicio si sabemos manejarla, nuestro negocio destacará si invertimos principalmente en formación, contenidos, marca, sostenibilidad, diseño de experiencias, canales de distribución y seguimiento de las tendencias.

El equipo del parque nacional quedó muy satisfecho con la acogida de este curso y con las propuestas de continuidad que los asistentes demandan. Se ha percibido un gran interés en conocer las visiones y contenidos transmitidos sobre los valores del Parque Nacional de Garajonay y sobre su gestión, en particular sobre asuntos concretos que les atañen en su quehacer, en la calidad de su servicio y en los problemas ambientales, especialmente los derivados del uso público.

El análisis del ecoturismo y del ecoturista significó resolver dudas, plantear propuestas, evaluar impactos, comprobar contextos y unificar criterios. La metodología para sistematizar el proceso creativo de un producto como este fue seguida con entusiasmo y recogida para ponerla en práctica con inmediatez.

Entendemos que se han reforzado los lazos y la cooperación entre el sector turístico más vinculado con el ecoturismo y el Parque, en este sentido cabe destacar que propuestas formativas como estas deben tener un seguimiento inmediato y una continuidad ya que se han conocido iniciativas muy interesantes puestas en funcionamiento por las pequeñas empresas, lo que reafirma la existencia de un tejido empresarial capaz y propicio para ofertar productos ecoturísticos de alto nivel que pueden ayudar a La Gomera a ser un referente del ecoturismo y a mejorar la calidad del destino turístico.