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La expansión agrícola y los primeros embalses de Hermigua

Hermigua. Años 70

La expansión agrícola del valle a partir de los años cuarenta del pasado siglo fue provocada en gran medida por el incremento demográfico y por el hambre que tuvieron que pasar muchas familias del pueblo durante los duros años de la posguerra. En 1940 Hermigua contaba ya con 5.824 habitantes ni más ni menos. Por otra parte, los precios del plátano durante esta década se recuperarán después de su estrepitosa caída durante los años treinta que provocó una enorme crisis económica en el municipio. También un factor importante que influyó en el crecimiento de la superficie agrícola fue la mejora en las canalizaciones que conducían a las grandes fincas de la parte baja del municipio. Todo esto unido hará que se comiencen a “sorribar” o abancalar hasta el más mínimo metro cuadrado cultivable dentro del valle para así utilizar esas tierras para el cultivo de plátanos, ocupando de esta forma las terrazas de los andenes y laderas que rodeaban el pueblo desafiando con ello a la misma gravedad. Se movieron toneladas de piedras con el objetivo de levantar paredones con el fin de lograr cultivar tierras que nunca antes se habían puesto en producción: se rozaron áreas de monte, retrocediendo éste hasta el llamado “monte público” perteneciente al Ayuntamiento. Con el crecimiento agrícola se generalizaron los contratos de medianería a partir de una fanega de tierra, que en la medida local no llegaba ni siquiera a los 200 metros cuadrados.

La estructura de la propiedad de la tierra en nuestra isla se ha caracterizado por el predominio del minifundismo. Tras las desamortizaciones del siglo XIX las propiedades del señorío y de propios sufrieron una importante fragmentación que marcó las bases del parcelario que conocemos actualmente. Ese proceso de desintegración conoció varias líneas de desarrollo. Por un lado, el área de monte y algunas planicies de aprovechamiento secular ganadero quedaron bajo titularidad del Estado, por otro lado, el resto de la propiedad señorial pasó a manos de particulares, conformándose, a grosso modo, algunas áreas geográficas singulares: a) Las de minifundio y microfundio en las medianías (400-800 m. de altitud), en las que se siguió practicando la agricultura de subsistencia (papas, legumbres, hortalizas, frutales), facilitada por la proximidad a las fuentes o nacientes de agua y orientada al abastecimiento familiar o local. b) Las grandes parcelas ubicadas en las desembocaduras del valle. En ellas se implantaron los nuevos cultivos de exportación (plátanos y tomates).

Por otro lado, la necesidad de poseer un embalse que garantizase el riego a gran parte de las fincas de plátanos del Valle Bajo hizo que durante los años cincuenta se comenzasen los trabajos por parte de Obras Hidráulicas de la Presa de Liria (o Presa de Los Garañones como al principio se la conocía); las obras de este embalse continuarían durante los años sesenta. Asimismo, en 1958 el Cabildo Insular proyectó construir en El Cedro una presa (con una capacidad de trescientos once mil metros cúbicos de agua) con el fin de mejorar el riego de todo el valle de Hermigua, aprovechando además el agua sobrante del Barranco de El Cedro para conducirlo mediante canales y túneles a la comarca sur de la isla. El Ayuntamiento puso como condición para realizar estos trabajos la garantía de que se asegurase agua suficiente para el Sindicato de Regantes y para el funcionamiento de la Hidroeléctrica de Monforte. Al año siguiente comenzarían los trabajos de esta importante obra así como la perforación del Túnel de El Cedro (de 70 cm de alto por 60 cm de ancho) para llevar el agua de este enclave hacia el sur de la isla. En los años sesenta seguirían los trabajos de construcción del canal del sur abriéndose un nuevo túnel desde La Meseta hacia La Laja, en el término municipal de San Sebastián de La Gomera. En cambio, las obras de construcción de la Presa de El Cedro se paralizarían para siempre a poco tiempo de ser iniciadas debido a la falta de idoneidad del vaso de dicho embalse.

A finales de los años sesenta se pensaba construir nuevas presas para nuestro municipio y así evitar con ello la emigración de la población provocada por el grave problema de falta de agua para los campos de cultivo; pero no será hasta 1981 cuando quede terminada el gran embalse del municipio, la Presa de Mulagua (o “Presa del Ancón de Los Perros” como hace años se la conocía), embalse con escollera que además de almacenar las aguas del cuenca de El Rejo se nutre de las de El Cedro a través del trasvase de aguas que discurren por el Túnel de La Meseta. Embalse con pantalla de hormigón y taludes en ambos lados. Tiene una superficie de 3.843 hectáreas y una capacidad de 700.000 metros cúbicos.

Sin embargo, a pesar de esta importante obra, a partir de la década de los años ochenta se iniciaría un período de declive en la agricultura del municipio y de toda la isla, decadencia que prosigue aún hoy en día lamentablemente.

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