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Valle Gran Rey: el último paraíso

Cristopher Marrero, alcalde del Ayuntamiento de Valle Gran Rey

Con frecuencia, en los foros donde tengo ocasión de plantearlo, repito que Valle Gran Rey ha tenido, de alguna manera y pese al perjuicio que ha supuesto la carencia de ordenación urbanística durante tantos años, mucha suerte.

La suerte de superar un tiempo que acabó con el litoral de muchos otros pueblos bajo la presión especulativa y el disparate urbanístico. La suerte de vivir un cambio de ciclo y de mentalidad general e incluso suerte en cuanto normas superiores y moratorias bloquearon el desarrollo especulativo del frente litoral y del municipio.

¿Cómo sería Valle Gran Rey hoy si no hubiera sido por ello? ¿Qué hubiera pasado con el frente litoral de nuestro municipio si hace 20 años se hubiera podido construir de la forma que se construyeron otros tantos litorales de Canarias a golpe de ladrillo y talonario? ¿Vendría el tipo de turismo que hemos conseguido estos años a pasar sus vacaciones a una réplica de Los Cristianos a la que se tarda casi un día de viaje en llegar?

Valle Gran Rey necesita un Plan General de manera urgente pero no un plan de especuladores, ni un plan que entienda el territorio como un tablero de juego donde unos pocos se reparten intereses y con cruces rojas diseñan a su antojo de espaldas a los vecinos.

Urgencia no significa prisas. Urgencia significa ser conscientes que el diseño de un plan general no puede seguir estancado en el tiempo y el espacio sin que se produzcan avances.

En mi opinión el plan general que Valle Gran Rey necesita no surgirá en algún lejano despacho de algún estudio de arquitectura puntero y bien relacionado. El plan que Valle Gran Rey necesita se debería diseñar con nuevos enfoques, en las asociaciones de mayores, escuchando su experiencia y sus conocimientos, en los colegios, con niñas, niños y profesores, en las asociaciones de vecinos, con los profesionales de seguridad y emergencias y en las calles. En definitiva, un plan para las personas y el territorio. Un plan diseñado desde Taguluche a Vueltas pasando por Arure, Las Hayas, La Playa y La Calera.

El plan general que Valle Gran Rey necesita es el que dé respuesta a las necesidades del día a día de los vecinos. Un plan que resuelva la necesidad de instalaciones y equipamientos, un plan que defienda el medioambiente y el vergel que esté municipio debe ser. Un plan para todos, accesible y sin distinción de barrios o espacios.

También un plan que de oportunidad a la inversión local, a la regularización de las alegalidades consentidas tanto tiempo y ahora abandonadas en el limbo. Un plan para todos en el que la posibilidad de tener una vivienda no dependa de en qué lado de la carretera este la parcela o de quien marcó la línea sino de criterios de sostenibilidad y equidad. Un plan que conserve y defienda la identidad de este pueblo construido con el sudor y la visión de muchos. Un municipio de micropymes de calidad, donde el dinero se quede aquí y no convierta a nuestra gente en empleados sino en empresarios.

Cuando sueño el Valle Gran Rey de los próximos veinte años me viene a la memoria un paisaje verde, con identidad propia, con un urbanismo respetuoso con el territorio y con espacios para los vecinos. Un Valle Gran Rey pionero con una concepción nueva del urbanismo, un espacio sostenible y de calidad. Un destino turístico único en Canarias y completamente diferenciado y un lugar para vivir que deje de desangrar su censo y mantenga la identidad de todos sus barrios. Eso es lo que está en juego con el Plan General.

Me niego a imaginar un frente litoral que sea un sitio para aparcar en lugar de pasear igual que rechazo un modelo de macrocomplejos de cientos de camas que acaben con el modelo de desarrollo turístico actual donde las familias han invertido su patrimonio y su futuro. No podemos olvidar que no hay más modelo que el turismo y que el territorio debe ser complemento de ese modelo.

Sobre todo, me niego a renunciar a la oportunidad que estos años le han dado a Valle Gran Rey sólo por el hecho que, en un momento de buenas cifras turísticas, conseguidas en base fundamentalmente a las desgracias de otros destinos, alguien pueda pensar que este pequeño paraíso gomero pueda ser una nueva guinda que poner en su pastel. Una guinda que daría pingues beneficios en el corto plazo pero que sentenciaría nuestro futuro. Un pastel que algunos miran con codicia y al que estarán prestos a dar un bocado sin mirar el daño que esa mordida pueda causar a Valle Gran Rey y sus familias.

Nunca más que en estos tiempos fue tan importante la participación ciudadana y la implicación de los vecinos porque lo que está en juego no es sólo un momento presente, quien gestiona el presupuesto municipal o los planes de empleo. Lo que está en juego es el futuro. Un camino que no tiene marcha atrás y que supone uno de los mayores retos a los que Valle Gran Rey se haya enfrentado nunca; un reto que se presenta pocas veces en la vida y que resulta vital.

El reto de decidir ¿Qué queremos ser? Cómo queremos ser? y que Valle Gran Rey le entregaremos a las futuras generaciones de chalangueras y chalangueros.

El partido socialista de Valle Gran Rey siempre tenderá la mano aquellos que estén dispuestos a anteponer el interés general y el futuro del municipio. Estaremos abiertos a dialogar y escuchar a todos y cuando llegue el momento actuaremos con responsabilidad y valentía. 

Cristopher Marrero, Secretario General de PSOE  en Valle Gran Rey 

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