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Las malas formas de Rajoy encienden a la oposición

La oposición está que trina con Mariano Rajoy por sus malas maneras a la hora de encajar las críticas que le lanzan los portavoces parlamentarios,sobre todo si estos representan a grupos de izquierda.
A medida que se suceden los plenos en el Congreso de los Diputados,el presidente del Gobierno va dejando al descubierto ciertos tics y actitudes que PSOE,IU-ICV-CHA y UPyD no dudan en calificar de «prepotencia y arrogancia». El pleno celebrado este miércoles sobre la última Cumbre Europea ha vuelto a ser un ejemplo del estilo que emplea Rajoy con determinados portavoces,con los que se ha mostrado faltón,sarcástico y rudo.
El que más sufre los embates del presidente del Gobierno es Joan Baldoví,diputado de Compromís,al que Mariano Rajoy parece empeñado en ningunear. Como ya hiciera en el debate de investidura,el presidente del Gobierno se negó a responder a Baldoví. Lo despachó con una frase: «Realmente es que no tengo nada que decirle. Todo lo hacemos mal,todo está mal,Europa,el mundo y el único listo que hay aquí es usted; así que si tiene a bien ayudarnos,yo se lo agradezco»,zanjó entre aplausos del Grupo Popular,pasando de inmediato al siguiente portavoz.
Rajoy también se mostró agresivo con el grupo de la Izquierda Plural (IU-ICV-CHA),con el que utilizó el mismo argumento que con Baldoví: acusó al portavoz Joan Coscubiela de ver «todo mal»,de no gobernar en ningún sitio y de defender políticas «del siglo XIX».
Joan Coscubiela censuró ese tono en su siguiente intervención: reprochó a Rajoy «su soberbia,falta de educación y sus intentos por ningunear» al grupo de Izquierda Plural. Le recordó al presidente del Gobierno que en democracia «tiene que haber contrapesos al poder y respeto por la minorías,no sólo por las mayorías». Coscubiela tuvo suerte: al menos pudo responder a Rajoy en su turno de réplica; Baldoví no tuvo segundo turno y no pudo decirle nada al presidente.
El propio Alfredo Pérez Rubalcaba terció en la polémica y le reprochó a Rajoy que se dirigiese a IU como una fuerza que «no gobierna en ningún sitio». «No es verdad: Izquierda Unida gobierna en Ayuntamientos,en algunos con el PSOE. Incluso ustedes en Extremadura cuentan con su apoyo para gobernar».
Como dentro de la Cámara todo está tasado,incluso los tiempos,el debate sobre la mala educación de Rajoy se trasladó a Twitter. En la red social varios diputados utilizaron su ciente personal para dar su versión de los hechos. Entre los diputados socialistas,Teresa Cunillera se quejó de un Rajoy presidente «muy prepotente»; Antonio Hernando,secretario de Relaciones Institucionales y Política Autonómica del PSOE,escribió en su Twitter: «Comentario arrogante de Rajoy respecto a IU. Impropio de un Presidente que retorna al pasado en derechos y libertades. Propio de un arrogante».
En Izquierda Unida había más indignación. Gaspar Llamazares censuró la «actitud faltona» de Rajoy y confesó en su cuenta que se lo había dicho a la cara al presidente: «Le he llamado la atención a Rajoy por su actitud faltona con los diputados de la oposición. No le ha gustado». «Yo creía que la derecha era educada»,escribió en un mensaje anterior.
Alberto Garzón,el diputado más joven del Congreso,no se mordió la lengua y tachó a Rajoy de «chulo de playa» por su «prepotencia y tono chulesco». «Si a usted no le gustan las políticas de austeridad,tiene usted un problema. Rajoy,el chulo playa,en una contestación a BNG-IU»,escribió Garzón en su Twitter.
«Espíritu deportivo»
Hasta el número dos de UPyD secundó las críticas apoyando en Twitter las quejas de Coscubiela en el hemiciclo: «La arrogancia despectiva con que Rajoy trata a las minorías es incompatible con la democracia»,escribió en su cuenta.
La cuestión viene de lejos: no es la primera vez que la oposición se queja de las formas de Rajoy con los portavoces que se sitúan a la izquierda de su idelología. A algunos,como el de Compromís,que le recuerda los escándalos del PP en Valencia,les ningunea; a otros,les despacha de forma abrupta o les descalifica,como es el caso de IU.
El presidente negó que su pretensión sea callar a la oposición y quiso dejar claro que el debate le gusta y le entretiene,aunque lo dijo en un tono de broma que tampoco gustó a todos. Eso sí,se permitió ofrecer un consejo a Coscubiela para cuando recibe respuestas que no le gustan: «Haga como yo: espíritu deportivo,sentido del humor,tolerancia y democracia»,concluyó.
Pero tanta crítica sirvió para que al final,Rajoy cerrara el debate parlamentario mostrando un tono más moderado y admitiendo los «problemas» que le generan sus respuestas a la oposición: «¡Y qué pasaría si no dijera ni pío!»,bromeó.
Acabado el debate,el diputado de ICV se dirigió al escaño de Rajoy y ambos se dieron la mano en el hemiciclo dando,lo que rebajó la tensión. Al menos hasta el próximo pleno.

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