Una repentina invasión de estos insectos -en torno a unos 8.000 ejemplares repartidos en dos enjambres, según el profesional- sembró ayer la voz de alarma en el casco. Todo ocurrió sobre la una de la tarde y en cuestión de minutos, mientras en la Basílica de San Juan concluía un funeral córpore insepulto. Un par de estos himenópteros decidió darse un garbeo entre el respetable y alguien elevó la vista hasta toparse con una nube de compañeras revoloteando junto al laurel de Indias ubicado al lado del templo, a pocos metros de donde hace unas semanas se detectó otra colonia.
El hallazgo llegó a oídas de la Policía Local, que movilizó a los bomberos del parque de La Mareta y estos a su vez a Lorenzo Pérez, quien se pertrechó de una careta protectora y unos guantes para emplearse, con la ayuda del cabo Raúl Santana, en la laboriosa tarea de localizar a las dos abejas reinas que, según sus estimaciones, eran las causantes del festival volador.
Al final, sobre las dos menos cuarto de la tarde y con uno de los dos compañeros de Santana herido leve en el percance -se llevó un picotazo en el cuello- concluyó la primera fase del desalojo. "Me llevo a una reina y ya por la tarde vendrá mi hijo a por la otra", remató el apicultor.